La cena solidaria de “Starlite”, con Antonio Banderas y Sandra García Sanjuan como anfitriones, congregó en Marbella al grupo de famosos más selecto y numeroso de las fiestas que se celebran en verano
La fiesta solidaria de la “Starlite” se ha convertido en la cita social más importante del verano y, la verdad, razones no le faltan. Con siete años ya de trayectoria a sus espaldas (desde la que, posteriormente, nace el festival de música marbellí que, esta edición en concreto, han visitado “estrellas” como Charles Aznavour o Tom Jones), esta gala, auspiciada por dos anfitriones como Antonio Banderas y Sandra García Sanjuan, recauda importantes sumas de dinero que, con destino solidario, dan lugar a excelentes obras sociales. Eso, unido a la presencia en ella de multitud de famosos, señalan a este evento un gran referente que, a pesar de tener cubiertos de unos 800 euros, si puede, uno no debe perderse.

Es la razón de que, el sábado por la noche en la cantera de Nagüeles, estuvieran famosos como Eugenia Martínez de Irujo, Ana Obregón, Cristina Castaño, María León, Carmen Lomana, Enrique Ponce y Paloma Cuevas, Víctor Puerto y Noelia Margotón, Pepe Navarro, Fiona Ferrer, Fernando Martínez de Irujo, Lara Dibildos, Vanesa Romero, Luján Argüelles, Elsa Anka, Juan Peña, Arantxa de Benito o los históricos de la Costa del Sol, Gunilla Von Bismarck y Luis Ortiz. Una gran convocatoria que desfiló por la “alfombra roja” liderada por Mónica Naranjo, vestida con un fantástico traje de la firma sevillana Misura, los mencionados Banderas (junto a su novia, Nicole Kimpel) y Sanjuan y, como madrina internacional, Sarah Ferguson. Eso sin olvidar a los presentadores del espectáculo y subasta que se ofrecía durante la cena, Carlos Latre y Valeria Mazza, actuaciones estelares como las de Ainhoa Arteta y Diana Navarro (que dejaron al público sin palabras con sus prodigiosas voces) y galardonados con los Premios Filantrópicos como Anne Igartiburu o Sandra Ibarra (en compañía de su inseparable Juan Ramón Lucas).

“Glamour” a tope para una velada durante la que se comió un exquisito tournedó de bogavante con endivia glaseada, solomillo de ternera con salteado de verduras y, como postre, un volcán de chocolate con helado de turrón y en la que, sobre todo, se respiró el buen ambiente al que la “Starlite” nos tiene acostumbrados. Porque, si hay algo de lo que puede presumir esta gran fiesta, es garantizar, de una forma mágica, que, durante unas horas, los asistentes están a gusto disfrutando de una ciudad, Marbella, a la que, gracias a ella, se le ha devuelto gran parte de un esplendor, por muchas circunstancias, perdido en esta última etapa de su historia.

Risas, baile, diversión pero con un claro objetivo: devolver a la vida lo que la vida a algunos le ha regalado en exceso, no olvidando así que, en este camino de experiencias de ida y vuelta, cuando das, siempre terminas recibiendo mucho más de lo que has entregado y que, como explicaba Mia Farrow una vez en este mismo espacio, estamos obsesionados con la búsqueda de la felicidad cuando ésta solo llega a través de la infalible siembra de la generosidad.





