La matriarca del clan Bosé ha visitado nuestra ciudad, donde ha anunciado que abandona el país para irse al Caribe una larga temporada

Foto: José Luis Montero
Fue la invitada en la presentación en Sevilla de los zapatos de cristal que la diseñadora Sara Navarro ha creado junto a la firma de coches Mercedes y como siempre se mostró como esa mujer políticamente incorrecta que dice lo que piensa sin miedo a lo que opinen de ella. Ésta ha sido la forma de actuar de la actriz desde que fuera elegida Miss Italia en 1947 y mucho más ahora, a los casi 84 años, cuando, teniendo claro lo que quiere, ha tomado la decisión de cruzar el Atlántico por la pena que le produce “ver morir España lentamente”. Así, la que fuera mujer del torero Luis Miguel Dominguín se confiesa en exclusiva para nosotros sobre su faceta de “no abuela”, su difícil relación con sus hijos o su parecer sobre la moda actual.
-¿Es amante de los zapatos?
-Sí, pero no con esos tacones. Me encanta mirarlos en las modelos pero las mujeres no saben andar con ellos. Se los ponen y parecen gallinas. Yo llevo como máximo de cinco centímetros. El calzado bajo me parece muy creativo.
-En el diseño siguen siendo mejores los italianos, ¿no?
-Ellos han enseñado a todo el mundo a hacer zapatos pero los españoles tienen muchos defectos y uno es creer que lo hacen todo mejor. Por eso no quieren seguir indicaciones de nadie. En Italia, donde no hay materia prima, todo lo transforman y aquí, que hay de toda la materia prima, se hunden en la miseria.
-¿Es usted presumida?
-No soy coqueta. Soy práctica, cómoda, y muy limpia. No soporto la moda de ahora precisamente por eso, porque las chicas tienen pinta de “sucias”, con todo el pelo delante de la cara y esos collares grandes que no aguanto. Es increíble ver señoras de 50 años con minifalda y botas queriendo ser elegantes y parecer más jóvenes cuando lo que hacen es el ridículo. A partir de los 30 lo mejor es taparse pero ellas, no. Alucino. Son imbéciles.
-¿Ya no queda gente elegante?
-Elegancia es vestir bien sin llamar la atención. Ahora quieren ser llamativas pero parecen “putas”. Van por la calle dando espectáculo, queriendo mostrar lo que no han podido sacar antes. Mientras más viejas, más enseñan.
-Cada vez dice más lo que piensa, ¿no?
-Ya me importa cuatro “pepinos” decir la verdad. Me criticarán por esto pero me da igual. La moda no existe ya. La mujer no se viste para el hombre sino para las mujeres, para ver qué opinan unas de otras y criticarse entre ellas. Se halagan entre sí y cuando se dan la vuelta comentan lo contrario a la de al lado. Son muy hipócritas.

Foto: José Luis Montero
-La Navidad… ¿Cómo la pasa?
-Muy bien, aquí, en familia… Después me iré al Caribe con Miguel y sus hijos una temporada. Ellos no sé cuándo volverán pero yo, de momento, no. Quiero pasar una larga temporada allí. No sé si regresaré en un año o necesitaré más. Ver morir España lentamente me da una pena horrorosa. Llegué en el 55 y la vi nacer, crecer pero, en solo cinco años, se la han cargado. Rajoy afirma que salimos de la crisis pero estamos cada vez peor.
-¿Cuida más de sus nietos en estas fechas?
-Soy una negada. Mi hijo quiere que haga de abuela pero soy incapaz. Los trato como niños pero hoy miran a los niños como si fueran “elefantes blancos”, todo el tiempo diciéndoles “mi cariño”, “mi amor”, dándole besos … Y yo, nada. Soy contraria a todo eso. Fría como todas las milanesas. Hemos tenido una educación distinta. Mi madre nunca me daba un beso ni me decía “te quiero”. En la actualidad si no lo dices eres una mala madre. Yo los eduqué con mi forma y me lo reprochan. Las artistas somos “anti-madre” y “anti-abuela”. No he sido una madre perfecta porque he dedicado mi vida a mi arte y, cuando he querido recuperar a mis hijos, ya se habían ido.
-¿Les ayuda en su educación?
-No les aconsejo nada a mis hijos. Jamás se me ha ocurrido decir a Miguel “haz esto” o “haz lo otro”. A los 17 años les dije que eran libres de hacer y pensar lo que quisieran. Dejarles realizar su vida es el mejor regalo que les he hecho. Nunca he opinado. Un consejo es lo más nocivo que se puede regalar.
-¿Se mete en la cocina en Nochebuena?
-Hacemos ravioli todos los años, 365, uno por cada día. Están rellenos de queso, espinacas, langostinos o carne. Lo que no damos es regalo de Reyes. Yo no necesito nada ya, he tenido de todo y más. He pasado una vida estupenda y ahora lo que deseo es una vejez en un lugar donde me guste estar. Tampoco regalo nada, me parece una tontería. Ésta es la fiesta de los niños y comprar cosas para los adultos me parece absurdo. Luego descubres que te ponen el perfume equivocado, un jersey grande, un pijama que no te entra… y lo peor de todo es que tienes que decir… “¡qué bonito!” Es consumismo, materialismo…
-Está en Sevilla, ¿le gusta la ciudad?
-El torero y yo veníamos todos los años y desde siempre me ha entrado una sonrisa que no se me quita hasta que no me marcho. Aquí hay gente alegre que me encanta. En Castilla, donde vivimos, son duros, fríos y antipáticos.