La popular presentadora de Cuatro se ha lanzado al mercado editorial con su libro “Cenicienta llevaba zapatos de quince centímetros”, recopilación de historias de varias amigas que, con el paso del tiempo, llegan a diversas conclusiones sobre la vida… y sobre los hombres
Tiene carácter y se nota desde el principio. Y es que Luján Argüelles es una mujer con las ideas claras, tal y como demuestra en una entrevista a través de la que presenta su primera aventura editorial: “Cenicienta llevaba zapatos de quince centímetros”. Con una trayectoria televisiva en la que figuran éxitos como “¿Quién quiere casarse con mi hijo?” o “Un príncipe para…”, la presentadora protagonizó un polémico divorcio con el que fuera su marido durante cuatro años, Benjamín de la Fuente, tras el que rehízo su vida. Más allá, la asturiana es una trabajadora incansable que compagina televisión con radio, prensa y, ahora, literatura. Todo subida en unos vertiginosos tacones desde los que, las cosas, se ven con otras perspectivas.

-¿Le parece que la realidad es como la de los cuentos?
-No, no, en absoluto. He cogido uno como referencia pero, por suerte, ya no se es como antes. Estar amargada, atrapada en tu entorno y que te salve un príncipe no es un ideal. No somos ninguna pobrecita y, los quince centímetros del tacón, marcan la diferencia.
-¿Cómo se ha tomado esta buena acogida a su texto?
-Imagínate… Cuando comienzas un proyecto deseas que guste pero nunca se sabe. Por eso estoy encantada de que la gente se ría y lo pase bien. Y mis amigas, a las que tomo como referentes, también. Nos conocemos desde hace mucho y compartimos confidencias de café.
-¿La mujer es tan diferente del hombre como dicen?
-Sí. Somos más emocionales, más sentimentales, más analistas… Los hombres simplifican más todo.
-¿Usted tiene algún rasgo masculino en su personalidad?
-No. Soy mujer al cien por cien. Con mayor arrojo pero, en el fondo, mujer.
-¿Y le seduce un príncipe o una bestia como la de la bella?
-Me importa muchísimo el ser humano, la personalidad. Prefiero la persona que el aspecto.
-¿No le importa el físico?
-No es eso. Si alguien es guapo me parece estupendo pero no es determinante.
-Descríbanos un matrimonio perfecto…
-No existe nada perfecto. Es una combinación de dos que intentan entenderse.
-¿Por qué fracasan tanto en la actualidad?
-Porque nosotras hemos evolucionado mucho y ha conseguido cotas altas en bastantes ámbitos donde antes no tenía. Hasta hace poco no podíamos votar y esa independencia, por ejemplo, aún no ha cuajado en la sociedad.

-¿Ha cambiado su forma de contemplar el amor?
-Claro. Es lógico. Con quince años es una pasión desenfrenada y, con 37 que tengo, es más tranquilidad, más entendimiento, tener valores en común… Un amor maduro en correlación a tu propia madurez.
-Pasemos al sexo…
-Con los años es mucho mejor. Te entiendes mejor y comprendes mejor cómo va. Es más placentero, más verdadero.
-¿Confundimos demasiado amor con sexo?
-Es lo que le pasa al eterno (o a la eterna) enamorado/a. Ellos se prendan del concepto “amor” y cualquier excusa es válida para convencerte de un amor perfecto. Es una actitud un poco “peliculera”.
-¿Nunca le han congelado el corazón?
-No, jamás me ha sucedido eso. El amor te hace sentirte más vivo y estar más abierto a todo.
-¿Se considera una persona de éxito?
-Depende de por lo que entiendas éxito. Yo tengo mucho que me hace feliz: familia, un trabajo maravilloso… Lo negativo existe pero como existe para cualquiera. Y luego, en lo emocional, es un momento sereno, bonito… ¡A ver dónde llego! Espero que lejos…

-¿Es posible una amistad con un ex?
-Creo que sí porque hay ex que son bellísimas personas y con las que, por lo que sea, no ha sido posible una relación. Sin embargo eso no quita para que se mantenga un contacto de cariño. En otros casos está claro que no se da esa coyuntura.
-¿Qué no perdonaría a su pareja?
-La mentira, en todas sus dimensiones, y la falta de honestidad.
-¿Y qué valora más?
-Lo contrario. Un hombre honesto, que vaya de frente, que sea vital, que te quiera y te acompañe.
-Se le nota bastante carácter…
-Sí… Tener carácter es positivo (y no debe entenderse como mal genio). Sé lo que quiero, intento tener las ideas claras y desarrollarlas con fuerza, con energía.