La periodista cambia hoy de década demostrando que, cuando hay energía y buen humor, la juventud puede alargarse casi sin fecha de caducidad.
Por Ricardo Castillejo
Nacha Guevara publicó un libro titulado precisamente así: “Sesenta años no son nada”. Y a las pruebas nos remitimos. Lydia Lozano celebra hoy sus seis décadas de vida disfrutando de una etapa plena como colaboradora de “Sálvame” y convertida en la creadora del famoso baile “chuminero”.

Madrileña de nacimiento -aunque su familia es de origen canario-, Lydia estudió periodismo y, tras una etapa como vendedora de El Corte Inglés, comenzó en los medios, pasando por emisoras como RNE, la COPE o Antena 3 radio. Sin embargo, fue la televisión -y, en concreto, el programa “Tómbola”-, la que le dio la popularidad que hoy día disfruta, habiendo participado en multitud de espacios como comentarista e incluso, recordemos “¡Mira quién salta!”, como concursante.

Tertuliana “del corazón”, Lozano ha decidido, dadas las circunstancias actuales, no celebrar su aniversario y esperar a 2021, cuando la cosa esté más tranquila, para invitar a sus amigos a su casa y darles allí la fiesta que la ocasión merece. Mientras seguirá su rutina de ir a televisión cada tarde para comentar la actualidad y también dar pinceladas personales de una vida en la que, su matrimonio con Charlie -su gran compañero de viaje-, es, sin duda, su gran triunfo. “Me siento como Benjamin Button”, ha declarado nuestra protagonista que, con la misma naturalidad, lo mismo llora que ríe, habiéndose ganado así la simpatía de un público que sigue con interés sus pasos.

Sin hijos y Sagitario de signo zodiacal, en la actualidad ha pasado un momento difícil junto a Mila Ximénez, con la que ya ha hecho las paces, solucionando sus conflictos, como siempre, ante la mirada pública. Y aunque la defensa, en 2005, de que Ylenia, la hija de Al Bano y Romina Power, seguía viva, ha sido su mancha profesional más lamentada, lo cierto es que Lydia se ha caracterizado siempre por intentar ser lo más fiel posible a una profesión periodística en la que se ha ganado un nombre destacado por méritos propios. ¡Felicidades por ello!