Manu Sánchez ofrecerá en FIBES, mañana viernes y el sábado, dos funciones consecutivas de sus dos últimas obras, piezas teatrales repletas de humor, ingenio, crítica y actualidad con elaboradas puestas en escena y toques musicales
A pesar de las incipientes canas que muestran sus barbas de treintañero, Manu Sánchez se encuentra en plena pubertad artística (el pasado martes cumplió catorce años como profesional del humor). Abusando de ella, siendo como él mismo dice “gamberrete, picarón, osado y valiente”, el artista sevillano se atreve este fin de semana con un reto sin precedentes en Sevilla: representar sus dos últimas obras en el Auditorio de Fibes. El éxito y el impacto de “El Rey Solo” y “El Último Santo”, tras llenar en repetidas ocasiones este recinto, llevan a Manu Sánchez y a su equipo a plantear esta novedosa iniciativa.
-Ante el reto que afronta este fin de semana en Sevilla, ¿no se siente como un torero antes sus seis toros?
-(Risas) No tengo ninguna experiencia personal para comparar las dos sensaciones que comentas pero particularmente pienso que no, porque un torero se juega su propia vida y yo parto con la ventaja de que sé o presupongo que voy a salir bien parado de la contienda. Lo que sí deseo –y esto es muy torero- es poder salir por la Puerta Grande.
-¿Cree que el monologuista se encuentra estancado profesionalmente?
-Dicen por ahí que una ardilla en España podría cruzar el país de monologuista en monologuista… Ahora mismo el que no lo tenga puesto en su tarjeta de visita será mejor que lo vaya avisando (risas). Por eso, aprovechando esta bonanza, decidí dar el salto a la fórmula teatral como una vía para poder expandirnos e ir subiendo peldaños y crecer en mi carrera.

-¿Cree que el humor está bien reconocido en nuestro país?
-No mucho. Paco Gandía, por ejemplo, es una autoridad y un referente para los sevillanos y andaluces y hasta hace poco no han decidido ponerle su nombre a una calle. El problema es que se sigue tratando al humor como un arte menor. Lo que propongo es que no se retrasen mucho y le pongan ya una avenida a Los Morancos…
-¿Hay límites en el humor?
– Creo que no. Siempre he sido muy partidario de la libertad de pensamiento, de expresión y de prensa. Los límites se los pone el propio humorista. El humor debe ser molesto (gracias a Dios). Si fuera inocuo y no dijera nada, no tendría sentido. Cuando me pongo a escribir lo hago pensando en qué va a molestar a la persona sobre la que escribo, y si así lo consigo, me doy por satisfecho. Particularmente pienso que el poder meter el dedito en el ojo a alguien es un “superpoder” que conlleva responsabilidad. Intento molestar con mi humor más a los malos que a los buenos.
-¿Alguien se ha incomodado con sus palabras?
-Mi intención es no llegar a eso, porque lo hago con el respeto oportuno, pero recuerdo que Cayetano Martínez de Irujo, en un programa de Jordi Évole, hizo un comentario sobre los andaluces que molestó muchísimo y yo le repliqué con un monólogo que llegó a indignarle de tal manera que nos citamos en El Rinconcillo para charlar y cambiar impresiones. La cosa acabó con una maravillosa unión de clases y le propuse continuar con un almuerzo, pero él se excusó porque su madre le estaba esperando con la comida puesta, como cualquier hijo de vecino, por cierto (risas)

-Se le ve habitualmente en redes sociales…
-Internet es una herramienta maravillosa que hay que saber utilizar. Ya sabemos que la televisión es un gran escaparate pero con las redes sociales el espectro se amplía. Lo mejor de todo es que en redes sociales tú mismo controlas la calidad de tus mensajes con una libertad que no tienes en televisión, por ejemplo. Al final es como un buen cuchillo, si lo usas para cortar jamón será maravilloso y si lo usas para clavárselo al vecino acabarás demonizándolo y desvirtuándolo.
-¿Algún deseo para este año que acaba de comenzar?
– Le pediría mucho trabajo. Acierto en lo profesional y que a la gente le guste nuestras propuestas. Y que se parezca muy poco al año que nos dejó. Necesitamos un poco de cordura, de templanza en la vida. A veces me planteo que el humor funciona como vía de escape y la risa como herramienta para sanar las heridas que provoca esta sociedad.
-¿Le veremos de nuevo en televisión?
-Aunque ahora andamos muy centrados en la programación teatral, seguimos buscando las fórmulas para regresar a la parrilla de Canal Sur -con quienes hemos estado casi trece años-, en un formato que se adecúe tanto a nuestros intereses como los de la propia cadena sin descartar las propuestas de otras emisoras nacionales.
