La ganadora de dos premios Goya y un Premio Nacional de Cinematografía celebra hoy su cumpleaños en uno de sus mejores momentos profesionales
A los 13 años comenzó su carrera profesional, apareciendo primero como modelo en varios anuncios publicitarios para, al poco tiempo, debutar en la pequeña pantalla de la mano del fallecido Vicente Aranda, que fue quien le dio su primera oportunidad como actriz y quien la tuvo como una de sus “musas” a lo largo de su extensa cinematografía. Maribel Verdú, con más de sesenta películas a sus espaldas, es considerada como una de las actrices más afamadas del panorama español y, a sus cuarenta y cinco años recién cumplidos, no para de encadenar proyectos, viviendo una de sus etapas más destacadas. Recientemente ha estrenado “Felices 140”, dirigida por Gracia Querejeta y preseleccionada para representar a España en los premios “Oscar” de Hollywood, donde recrea a Elia, una cuarentona que quiere celebrar esa fecha especial junto a sus amigos y, a la vez, los 140 millones de euros que le han tocado en el Euromillón (ésta podría ser la segunda oportunidad de Maribel de tocar una estatuilla dorada como ya hizo con “Belle Epoque”, que dirigió Fernando Trueba en 1993).
Lejos de encasillarse en el cine español, donde ha rodado películas con realizadores de la talla de Carlos Saura, Emilio Martínez Lázaro o Bigas Luna, entre otros, Maribel ha trabajado con directores como Francis Ford Coppola, Guillermo del Toro o Alfonso Cuarón, muy interesados en saber sacar provecho a uno de los rostros más bellos de nuestro séptimo arte. Muy consciente de la edad que tiene, explica: “No puedes ir en contra de la vida. Yo creo que hay que estar feliz y encantada con todos los años que se cumplen (…) hay que intentar estar de la mejor manera posible en cada momento. Estupenda a los 40, a los 45… Y si no, lo más importante es estar bien por dentro”.
En lo personal se encuentra felizmente casada con el productor Pedro Larrañaga, hijo de los actores Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo. Ella ha confesado recientemente que el secreto de mantener viva la llama del amor con su pareja es “adorarnos, querernos, pasarlo muy bien juntos y respetarnos”. Nunca ha sido partidaria de tener hijos porque, según confiesa, “ser mujer no es sinónimo de ser madre”. Para ella la maternidad es una elección y no una obligación y las mujeres no tienen que dar explicaciones de por qué o por qué no quieren ser mamás. Precisamente, ha estrenado una producción argentina, “Sin hijos” -comedia de Ariel Winograd-, en la que interpreta a Vicky, una abanderada del “no kids” que inicia un romance con un padre divorciado (Diego Peretti) que intentará desesperado ocultarle su paternidad.
Sobre su belleza, la feliz cumpleañera confiesa que tampoco se cuida demasiado. “Creo que hay algo en la genética que es fundamental y además soy una persona que no me paso en nada. No soy una loca, soy alguien moderado, pero me gusta divertirme y hago todo lo que me gusta. Me gusta vivir. Soy disfrutona”.