La onubense celebra sus tres décadas en la música con un doble CD + DVD titulado “30 años” y con la satisfacción de recibir premios como, ayer sábado, el “Flamenca con Arte”, de Ángeles Verano
Esta feliz con sus 61 años. Y con el Premio Ondas que le han dado a Radio Gladys Palmera –donde realiza un programa semanal llamado “Cantes rodados”- como la Mejor Plataforma Radiofónica en Internet. Y con el disco “30 años”, a través del que celebra sus tres décadas como artista. Y con la gira que va a realizar a partir de este recién estrenado enero a piano, por un lado, y con un trío de músicos, por otro. Razones de sobra para ser una mujer plena junto a la que, cualquier conversación, siempre se queda corta…
-¿Este álbum es un premio a la constancia?
-Sin duda. Y a la vocación absoluta. Y a las ganas de estar. Y al resistir…
-¿Cuál es el balance que hace de este tiempo pasado?
-Estoy muy contenta. Ha sido un trabajo muy prolífico, con mucha investigación y con muchas colaboraciones interesantes. Maribel ha crecido con Martirio y me ha llevado a un montón de regalos de la vida posibles por seguir la intuición. Cada vez me fío más de ella y de cómo recibe mi cuerpo cualquier tipo de preguntas. Lo escucho para decisiones importantes y es difícil que te equivoques. Como las decisiones no las he tomado por interés, me he sentido (y me siento) capaz de decir que “no” a lo que no me gusta. Los años te hacen tener las cosas más claras.
-Si mira a la Martirio de sus inicios, ¿qué ve?
-Libertad, falta de prejuicios, creatividad, compromiso, cercanía, estar en la calle, con la gente, fantasía, reivindicación… y un sentido muy andaluz de ser, estar y decir. Hay que trasladarse a la época para entender esa frescura y falta de miedo.
-¿Y se mira ahora? ¿Qué hay?
-Una persona que tiene mucho que aprender, con muchas ganas, que hace conferencias, que actúa, que hace cosas que me enriquecen y que me hacen sentir como mujer y artista. Nadie me ha mandado nunca aunque me haya acercado a gente que sabía más que yo y tampoco me he vuelto loca por mucho éxito que haya tenido.
-¿Nunca pensó “tirar la peineta”?
-No. Pero sí hubo momentos difíciles. A veces el éxito te llega de sopetón pero detrás puede haber un gran bajón. Me costó mantenerme y seguir a pesar de que hubo épocas en las que me cerraron las puertas. Las cosas terminan pasando y nada es tan importante. Con paciencia y perseverancia todo se pone en su sitio.
-Ha pasado la barrera de los sesenta… ¿Algún cambio?
-Bueno, hay goteras pero si estás haciendo algo creativo y en lo que te sientes completo, la juventud de espíritu no se va y los dolores se colocan en segundo término rápidamente. La labor creativa quita todas las molestias. Eso sí, si estoy gris, me duele todo. Quiero mucho a la gente y siento que hay mucha gente que me quiere. No tengo servicio en casa ni lo he tenido nunca. No he conseguido ningún tipo de meta. Eso te pone joven.
-¿Es como ésas otras que son artistas las 24 horas?
-¡Qué pesadez! En absoluto… Me encanta enseñar un disco que haya acabado de grabar, por ejemplo, pero estar tan pendiente de ti te hace tener muchos tics y a mí me gusta la frescura. Jamás he ensayado delante de un espejo. Al contrario, me dejo llevar. Me concentro antes de salir al escenario con mis santos y, aunque paso mucho miedo en ese instante, al empezar a actuar, me sorprendo a mí misma.
-Quizás en parte por eso le han dado el premio “Flamenca con Arte” que entrega Ángeles Verano… ¿Cómo lo valora?
-Me ha hecho muchísima ilusión. Hay trajes de flamenca para todos los gustos. Una mujer vestida así es una diosa. Es una imagen que he llevado, llevo y llevaré por todos lados.
-¿Y del amor? ¿Qué me dice? ¿Ha aprendido algo sobre él en estos treinta años?
-Ahí he hecho un doctorado (risas). Es el tema que más me ha interesado, junto a la música. He tenido la suerte de amar profundamente y me han querido también mucho. Nunca me he enganchado. He hecho las paces con todas las personas que, en este sentido, han formado parte de mi vida. ¡Nos damos unos abrazos…! Ahora no me apetece compartir el día a día con nadie. Para mí es fundamental ser libre para no depender ni dominar, ser autosuficiente en lo económico, y en el resto.
-Pero, por lo que aporta, debe buscar alguien que le aporte también bastante, ¿no?
-No es tan fácil. Tiene que haber una química especial y magia. Yo necesito la soledad para vivir y crear y poder elegir los momentos cariñosos. El amor tiene que estar basado en la amistad, en la atracción y la admiración pero, sobre todo, en la amistad. No puedes hacer las cosas a las espaldas.
-Hemos pasado unas elecciones, hay nuevo gobierno… ¿Cuál es su análisis del panorama político?
-Espero que exista voluntad de entendimiento y que se escuchen nuevas propuestas. A mí me interesa la política. Me afecta lo que pase y decidan y, aunque haya cierta desilusión, hace falta una conciencia a este nivel. Hay que mirar el futuro con esperanza y debemos conseguir que, en el siglo XXI, seamos sabios y sabias. Que haya paz. Yo aún tengo fe en lo que está por venir…