El popular periodista ha firmado ejemplares en Sevilla de su último libro, “La Noche Soñada”, que ha recibido recientemente el Premio Primavera. Una historia sobre la búsqueda de la felicidad y un arriesgado viaje hacia ese amor con el que nunca deberíamos dejar de soñar
Comenzó a trabajar en Telecinco en 2009 siendo uno de los rostros de sus informativos para, seis años después, incorporarse al equipo de presentadores de “El programa de Ana Rosa”. Una labor que compagina con la exitosa escritura de novelas como “La noche soñada”, libro optimista y lleno de luz con el que el periodista, a través de la vida de su personaje principal, Justo Brightman, atiende temas tan importantes y presentes en cualquier vida como el amor, el destino, la culpa o las mentiras.
-Todo surge a partir de Ava Gadner…
-Estando en casa de unos amigos en Tossa de Mar descubrí por una foto que allí había estado “el animal más bello del mundo” grabando “Pandora y el holandés errante”. A ella se le relacionó con el torero Mario Cabré y por eso Frank Sinatra vino a buscarla a España. Era una imagen vital que daba ganas de vivir, como mi novela, que parte de su supuesta vuelta para estrenar el film.
-Justo, el protagonista, pretende cambiar el destino de los suyos, ¿eso es posible?
-Ése es el amor más generoso, hacerlo todo por alguien sin que se dé cuenta de que, gracias a ti, ha cambiado su vida. Todos pedimos deseos y nos pasamos el tiempo queriendo ser otra cosa o que llegue algo. No hay nada escrito, solo lo que viene de la genética. Lo demás está en nuestras manos.
-¿Para ser feliz basta solo con quererlo?
-Somos más felices de lo que creemos. A veces conseguimos objetivos y ni nos damos cuenta, por eso deberíamos parar y tomar conciencia de cada segundo. Yo ahora a los 40, bueno 43 (risas), valoro mucho más las pequeñas alegrías. Y es que he imaginado tantas cosas que se han hecho realidad… Un niño de pueblo que quería presentar informativos y, de repente, se vio dando la noticia de las Torres Gemelas… Sigo teniendo sueños pero metas, no.
-¿Usted sí es feliz?
-Si, y mucha gente considera que no lo es porque le gusta ser víctima de pequeños traumas. Voy a tener que escribir un libro de autoayuda, aunque no vale ninguno porque, si fueran útiles, con uno habría bastado. Tengo problemas, como todos. Lo malo es cuando solo te apoyas en lo negativo.
-¿En nuestra realidad hay tantas mentiras como en su novela?
-La vida real está llena de ellas, y me parece bien… La sinceridad esta sobrevalorada. Hay que mentir más, no es malo y relaja muchísimo. A veces hay que decir “te quiero mucho mucho”, aunque lo cierto sea menos de la mitad, o “estás muy guapo”, a pesar de que no sea su mejor día. No soporto el típico: “Tienes cara de cansado, ¿has dormido poco?” ¡Coño, no vayas por ahí! Eso me obliga a mí a decir que he pasado mala noche sin ser cierto.
-¿Sólo hay verdad en el amor?
-Es lo único importante. Venimos del amor, o de un polvo lleno de pasión. El problema es que perdemos el tiempo buscando a alguien perfecto y lo que sí existen son las situaciones perfectas.
-Ése es el mejor sentimiento, ¿y el peor?
-La culpa es una pesada mochila emocional que todos llevamos de alguna forma. Sentirse culpable de algo es lo peor que te puede ocurrir y a todos nos afecta porque parto de que no hay gente mala y confío en la bondad del desconocido y el arrepentimiento. Otra cosa son tipos como Miguel Carcaño, una especie de psicópata que necesita llamar la atención. Si fuera bueno ya habría querido calmar el dolor de la familia de Marta.
-¿La gente cambia?
-Si. Nos hacemos más tolerantes, aceptamos mejor los errores y los asumimos. Para aprender a cambiar el paso del tiempo juega a favor y también una profesión como la mía, en la cual conoces tantas historias. Donde antes había ansiedades ahora hay relajación y capacidad de asumir cosas que son inamovibles como una enfermedad.
-¿Ha habido muchos cambios en su trayectoria?
-Era un hijo único del pueblo de Utiel, en Valencia, con una madre modista y un padre que sufre un accidente de tráfico y deja marcada a la familia. La infancia es una “putada” para todo el mundo. Sólo hay niños felices en las películas. Desde tu casa de VPO aspirar a presentar un programa, o publicar novelas y ganar premios, queda muy lejos. Ahora parece que ha sido fácil pero porque he ido escalón a escalón. Lo agradezco y lo valoro más.
-Le gusta el universo femenino del que tiene cerca a dos referentes como Ana Rosa o Bibiana Fernández… ¿Cómo son de cerca?
-No sé cómo se perciben por la “tele” porque he perdido la perspectiva. “La jefa” no actúa como tal, es una pieza más del puzzle y es muy fácil trabajar con ella. Bibiana es un huracán, una fuente de inspiración de la que siempre se aprende. Nadie aconseja mejor ni entretiene tanto. Es una superviviente pero de la vida.
-Los andaluces lo queremos más desde que plantó cara a otra compañera, Cristina Tárrega…
-En mi vida he recibido tantos tweets, mensajes o llamadas como cuando defendí a Andalucía, y eso que no tengo familia aquí (amores si tuve). Repetiría palabra por palabra lo que le dije ya que está muy mal desprestigiar a una tierra para elogiar a la suya. Tiene arranques muy fuertes…


