La autora más vendida de 2013, responsable de la trilogía erótica de “Pídeme lo que quieras”, vuelve con “Melocotón loco”, comedia romántica en la que, un bombero de película, tendrá que sofocar las “llamas del amor” de la protagonista
Ricardo Castillejo
Está casada y tiene dos hijos y, antes de ser la “autora más vendida de 2013” –título que ella lleva con mucha humildad-, era una secretaria de empresa que dedicaba todo el tiempo libre que tenía para escribir novelas como “Melocotón loco” que, aunque nueva para los lectores, ella tenía guardada en un cajón esperando ser publicada. Pero después de la trilogía erótica de “Pídeme lo que quieras” –que muchos piensan supera a la popular de las “Sombras de Gray”-, todo lo que lleve la firma de Megan Maxwell, pseudónimo de esta madrileña, es esperado por verdadera pasión. Así ha sido con esta historia cuya protagonista, Ana, se queda prendada al ver a Rodrigo, bombero de calendario que le roba el corazón cumpliendo, además, la fantasía sexual de un alto porcentaje de la población.
-Se ha convertido en un fenómeno de masas… ¿De qué forma lo ha asimilado?
-Bueno, mi vida sigue siendo la misma, las mismas amigas, mi familia… Lo único que ahora me conocen más por la calle. Vivo en un pueblo de Madrid y allí nunca dije que era escritora. Soy la mamá de Jorge y Sandra. Me daba pudor. A veces me decían que leían a Megan Maxwell y yo preguntaba: “¿Y qué tal?” (risas). Luego, cuando llegaron las eróticas, muchos pensaban que mi marido y yo íbamos de orgía en orgía pero no. Es como el que hace novelas de asesinatos. No va matando a los demás por ahí (risas)…
-Sea como sea, lo de “melocotón” de su título suena fuerte…
-Pero no es ése el sentido (risas)… La protagonista le huele a eso a Rodrigo y por eso éste se lo decía… Cuando escribo elijo el título lo primero porque me inspira mucho. Aquí quería una fantasía de bomberos…
-¿Cómo es la mujer para el amor?
-Demasiado romántica. Incluso hoy día (a pesar de que nos guardamos una parcela para hacer las cosas que más nos gustan).
-¿Y el hombre?
-Depende. Algunos muy entregados y otros egoístas. Los hay fríos, calientes… Nosotras preferimos los cariñosos…
-Pensé que se decantaban por los “malotes”…
-Los malos nos atraen pero terminamos con los buenos. Los “canallas” nos hacen perder la cabeza y los buenos recuperarla. Las mujeres nos guiamos por el corazón. El hombre engaña y puede seguir con su relación tal cual. Nosotras, si engañamos, es porque todo ha terminado.
-¿Qué le parece la infidelidad? Da mucho juego en argumentos de su temática…
-Es una putada y una deslealtad hacia quien un día te dijo “te quiero”.
-¿Da a sus seguidores lo que buscan en sus textos?
-Sé lo que quiere quien compra una novela romántica y uso esos elementos para construirlas: dos personas que se atraigan pero discutan, que uno tenga más carácter que el otro, la tensión sexual… No se pueden enamorar desde el principio. En este caso, a Rodrigo no le gusta Ana y ésta espera siendo su amiga. Cuando menos te lo esperas, salta la chispa y la tortilla se da la vuelta. Al fin y al cabo, ¿quién no se ha enamorado alguna vez de alguien que no te mira a la cara?
-¿Cuál es su relación con sus personajes?
-Me acuesto y me levanto con ellos. No te los puedes quitar de la cabeza. Enciendo el ordenador a las nueve de la mañana y lo apago a las nueve de la noche y sigo haciendo anotaciones hasta viendo la tele. Imagínate…
-¿Hay diferencias entre erotismo y pornografía?
-Claro aunque, la línea que los separa, es muy delgada. El erotismo no usa un vocabulario soez para hablar de sexo. La pornografía, sí.
-¿Le preocupa que la crítica no la considere?
-No. Normalmente la novela romántica ha sido considerada literatura de segunda pero los libreros me cuentan que es la que le salva todos los meses. Los “culturetas” me dan igual. Es el público el que tiene la última palabra.

