El actual secretario general del Partido Regionalista de Cantabria, a sus 71 años recién cumplidos, vuelve a aventurarse por segunda vez en el mundo de la literatura con su ensayo “La jungla de los listos”, donde desarrolla sus particulares teorías acerca de la crisis y sus posibles soluciones.
Su anterior publicación, “Nadie es más que nadie”, se convirtió en un auténtico “bestseller” y, “La jungla de los listos”, va por el mismo camino. Y es que Miguel Ángel Revilla es una especie de “rey Midas” que transforma en oro todo lo que toca pues, si a su éxito como autor le sumamos sus seguidores en Facebook y twitter (más de 400 mil en cada una de estas plataformas), sus logros en política y, sobre todo, su poderoso atractivo mediático, parece que no hay nada que se le resista. Tras una fugaz visita a Sevilla tuvimos oportunidad de conocer que, lo que se ve, es lo que hay y que, sin trampas ni cartón, el cántabro es capaz de conquistar con su simpático carisma a cualquiera que se plante delante suya. A juzgar por sus palabras, no extraña absolutamente nada…
-¿Cómo hace para que no se le considere, como a muchos de sus colegas políticos, un corrupto?
-Hombre, mi vida es conocida. Con sus claroscuros pero se sabe de dónde vengo. Entiendo que gusta alguien que habla de verdad. A mi edad no soy un peligro para nadie y, para mí, que se me reconozca y se me dé una palmadita en la espalda, es lo más gratificante.
-¿Ni siquiera para el resto de los que sí han ‘metido la mano’ es un peligro?
-En ese sentido, sí. Yo no debo nada y estoy en la etapa final de mi vida con lo que puedo permitirme el lujo de decir lo que pienso. Ha habido otros momentos en los que no he podido pero ahora sí.
-Habiendo puesto el pie hace unos días en otra década (el 23 de enero), ¿qué balance hace de su trayectoria vital?
-He aprendido que, aunque sea sin apoyo, si tienes una idea en la que creas, debes perseguirla. Hay que ser coherente con lo que piensas. Sé que debiera dedicarme más a mi mujer a mi niña de catorce años y que soy una gota de agua en un océano pero, si sirve para algo…
-Afirma que tiene solución para la crisis…
-La crisis es lo menos importante y acabará cuando la señora de Alemania, Merkel, quiera. Ella ha provocado la destrucción de España y nos ha devuelto a dos décadas atrás con un treinta por ciento de la población en pobreza. Sea como sea, lo peor es que no se cree ni en los partidos, ni en la justicia, ni en el sistema.
-¿Tiene amigos en la política?
-No. Algunos en los medios y, especialmente, entre los ciudadanos de a pie. Me he recorrido este país de un lado al otro y todo el mundo está igual de cabreado.
-Entone “mea culpa” de algún defecto…
-Soy muy desordenado y muy hiperactivo. Y soy un mal padre de familia. ¡Cómo voy a reprocharle a mi esposa si se queja por no estar a su lado!
-¿Más amigo del PP o del PSOE?
-He gobernado con los dos y en ambos hay gente maravillosa. A mí me gustaría que, como en Estados Unidos, se votara a personas.
-Entonces, ¿Zapatero o Rajoy?
-Zapatero era un ingenuo pero muy buen tío. Lo tienes en que ni se mete con Rajoy. Éste es un “mandado” de “la” Merkel, un funcionario. Aparte no sabemos ni cómo es porque sale tan poco… Dejar que las cosas se pudran no es la solución.
-Por cierto, se maneja muy bien con las redes sociales, ¿no?
-Bueno, soy en verdad soy un inútil. Tengo dos o tres personas que me ayudan pero mis cuentas las llevo yo. En Facebook, por ejemplo, en tres meses he logrado más que en twitter (donde tengo más de 400 mil seguidores). Pienso mucho cada mensaje que pongo y ahí no se mete nadie. Muchos me piden que me presente a presidente del Gobierno pero, por nuestra ley electoral, no es posible.
-¿Qué le parece la situación de la familia real?
-Delicada. Son malos tiempos para ellos pero por errores del entorno. A nadie le amarga un dulce y, caer en esas tentaciones, es fácil. El rey sabe que la monarquía se gana haciéndolo bien aunque su deterioro es terrible.
-¿Tiene alma de artista?
-Nooo… Soy un cantante de canción rural. Como mucho, una habanera (risas). Mi mujer me riñe por hacerlo tan mal pero, si al público le agrada…
-¿De qué forma quisiera ser recordado?
-Pues, como no voy a dejar fortuna –igual que mis padres hicieron conmigo-, me gustaría que mis hijos se sintieran orgullosos de mí. El dinero no te lo llevas.



