El humorista gallego representa en el Teatro Quintero, desde hoy hasta el domingo, “Moncho Panza. Borrajeando el Quijote”, nuevo derroche de ingenio e improvisación que hará las delicias del público sevillano
por Pepo Rocha
Durante este año que acaba de comenzar, Moncho Borrajo cumplirá cuarenta y cinco años sobre las tablas de los escenarios españoles. Dotado de una inteligencia extrema y una sensibilidad muy especial para las artes, el humorista encarna ahora a un revisitado Sancho Panza, célebre personaje de “El Quijote” de Miguel de Cervantes, en una obra que cierra el ciclo de la trilogia que comenzó hace cuatro años con “Golfus Hispánicus” y “Yo Quevedo”, tras su retiro parcial obligado por la enfermedad y posterior fallecimiento de su padre. Una experiencia teatral que lo ha llevado por toda la geografía española con gran éxito de crítica y, sobre todo, de público, el gran objetivo de este artista gallego.
-¿Por qué elige a Sancho Panza como eje de su espectáculo?
-He querido hacer un homenaje a la obra de Cervantes y especialmente a Sancho Panza, que se convierte en el verdadero protagonista al finalizar la segunda parte del libro. Entre estos dos personajes, “Quijote” y “Sancho”, me he quedado con el segundo -aunque mi cabeza a veces es más bien “quijotesca” (risas)- porque está más cerca de la gente de la calle, es más popular y campechano y conoce la situación actual de primera mano.
-¿Es el humor de hoy día tan diferente al de unos años atrás?
-Siempre ha habido conceptos diferentes: Tip y Coll hacían humor absurdo, Gila tenía su estilo particular… Sin embargo, hoy día el humor se centra en los monólogos, que son nada nuevo. Por culpa de las televisiones el humor se ha hecho políticamente correcto, lo cual es un auténtico problema para la juventud. En mi carrera, que viene del “music hall”, el cabaret, las variedades, el teatro (donde me estoy quedando solo porque los monólogos son para café-teatro) es mi medio perfecto. La realidad es que el humor nunca cambia, desde Sófocles nos hemos reido de las situaciones injustas, del poder… El humor debe ser preferiblemente más sarcástico e inteligente .
-¿Su personaje en su obra se “quijotiza” igual que el de Cervantes?
-Sí un poco, porque mi Moncho Panza está cabreado al darse cuenta de que este país no funciona y por eso conversa con su burro “Lito”, de “españolito”, que es burro y autónomo, para encontrar la respuesta. Mi personaje no entiende que no haya gobierno en Catalunya, que las elecciones no hayan dado un gobierno fuerte a nuestro país, que el autónomo sea quien mantenga la economía de esta nación… Por encima de las cosas está el bien general y todos debemos concienciarnos de ello.
-Lo hemos visto muy activo en internet hablando claro a los políticos, ¿se ve formando parte de la “casta”?
-La verdad que no me interesa. En estas elecciones me ofrecieron entrar en política pero yo no he querido porque no estaba dispuesto a que algunos se encargasen de arruinar mi vida de una u otra manera con mentiras y mamarrachadas. Así que prefiero hacer reir a la gente, hacerle pensar y quitarle los problemas durante un ratito. Es mi función en la vida.
-¿Qué opina de la sobrexposición pública que han sufrido personas como Isabel Pantoja?
-Tengo dos posturas con Isabel: la primera es de admiración y afecto hacia ella como artista y la segunda es de aceptación de una persona que está cumpliendo una condena por un delito cometido. Sin embargo no estoy de acuerdo con que las varas de medir en la justicia sean tan distintas como, por ejemplo, con una infanta de España que se ha cegado por amor y no ha visto las tropelías de su marido o con los continuos desmanes de la familia Puyol. Creo que Isabel ha pagado el pato, como sucedió con Lola Flores, mientras otros permanecen indemnes o han salido por puertas traseras, como cierta soprano de ópera o la misma Ana Torroja.
-¿Ha pensado en algún momento en volver a la televisión?
-Yo no soy muy televisivo. La verdad es que me prodigo muy poquito. La otra tarde estuve con María Teresa Campos, que es encantadora y con la que lo pasé bastante bien. No me encontraría cómodo en un programa grabado donde tuvieran que cortar mis intervenciones. Cada uno tiene que ser consciente de dónde se encuentra a gusto y para mí, sin dudarlo, es en el teatro.
-Regresa a nuestra ciudad con la que sintoniza muy bien…
-Para mí volver a Sevilla siempre es un placer. Los gallegos y andaluces tenemos muchas cosas en común a pesar de la distancia. Me quieren mucho en el Sur y me paran por la calle. Aquí me encuentro como en mi casa y tengo grandísimos amigos.
-Acaba de celebrarse la festividad del 6 de enero, ¿se identifica con la nueva hornada de Reyes Magos que han traído los políticos emergentes en Madrid o Valencia?
-No que va, los míos son los de siempre y mi favorito, Baltasar, el rey negro,que, por cierto, se ha pegado un buen castañazo en Donosti… Estoy en contra de que se les quite a los niños la ilusión. El populismo siempre es malo y lo más peligroso que hacen es minar las tradiciones. Una nación sin ellas está condenado a extinguirse y por eso, por ejemplo, Estados Unidos se aferra tanto a las suyas, porque la hace más fuerte.
-¿Qué le han traido sus Majestades de Oriente?
-Pues como no tengo ni padre ni madre ni perrito que me ladre… me han regalado un par de calcetines pero por lo menos son bonitos (risas)…
-¿Y qué le pide al Año Nuevo?
-Salud y trabajo… del dinero y del amor ya me encargo yo (risas).~