A pesar de que su elección como personaje femenino en la nueva entrega cinematográfica del famoso agente británico suscitó muchas críticas entre sus fans por la edad de la actriz, cha sabido defenderse de ellas y, a sus cincuenta y un años recién cumplidos, presume de ser “más que una chica, una mujer Bond”. Así, en una reciente entrevista a un semanario británico, la actriz habló sobre su personaje, Lucia Sciarra, y el hecho de que sea la amante del “agente 007” de mayor edad en toda la franquicia. “Parece que los hombres creen que cuando no podemos procrear somos viejas y eso no es cierto. […] Creo que Sam Mendes me eligió a mí porque quería una mujer adulta con la que provocar una gran revolución”, explicó.
Lo cierto es que la intérprete mantiene, a pesar de su más de medio siglo ya, una belleza incontestable que aún la define como uno de los rostros más bellos del cine actual, a pesar de que ella es consciente de la fugacidad de la hermosura, tal y como ha afirmado recientemente. “La belleza es como una máscara y la gente cree que cuando eres guapa las cosas son más fáciles. […] Aun así, aunque digan que soy guapa, tengo 50 años, no 20. Hay un momento en la vida en que hay que aceptarlo, porque el tiempo se va. Pero estoy preparada para ello”, comentaba la italiana.
Hija única de Pasquale Bellucci, dueño de una compañía de camiones, y Brunella Briganti, pintora, Mónica comenzó a trabajar como modelo a los 16 años. Quiso estudiar la carrera de Derecho y entró al modelaje como un modo de pagar sus estudios en la Universidad de Perugia pero, muchas pasarelas después, los abandonó. En 1989, tras instalarse en Milán y firmar para la prestigiosa agencia “Elite”, ya era una maniquí reconocida en París y en Nueva York. Empezó a tomar clases de interpretación y su debut en cine ocurrió a comienzos de los 90, con pequeños papeles en “La riffa” (1991) y “Drácula” de Bram Stoker (1992). Poco después llegó la popularidad y films como “Malèna” (2000), “Pacto de lobos” (2001) e “Irreversible” (2002). Su nombre comenzó entonces a sonar en Hollywood, donde ha participado en múltiples películas (aunque siempre se ha encontrado más cómoda trabajando para el cine europeo pues ella misma se define como “hija de Europa”).
En lo sentimental, la nueva chica Bond se casó dos veces y las dos se divorció. Primero fue en 1990 con el fotógrafo de moda Claudio Carlos Basso y años más tarde con el actor francés Vincent Cassel, junto a quien compartió varias películas y del que se separó en 2013 con dos hijas en común, Deva (11) y Léonie (5). Actualmente Mónica Belluci continúa participando en proyectos cinematográficos porque, según sus palabras, “a lo mejor en 10 años ya no soy una actriz pero por ahora necesito actuar. Es una forma de seguir aprendiendo de mi misma”.