A lo largo de mi vida son muchas las relaciones que han pasado delante de mis ojos nacidas en el entorno laboral. Cámaras que terminan casándose con periodistas, maquilladoras que se enamoran de redactores o profesionales de la información que, compartiendo tantas horas como supone este trabajo, acaban seducidos por quienes tienen al lado. Es normal. El éxito de una pareja pasa, entre otras cosas, por tener objetivos comunes, tal y como sucede también entre quienes comparten un negocio, un restaurante, una oficina o, por ejemplo, un plató de televisión.
Ahí fue donde conoció Paulina Rubio a Gerardo Bazúa, ex concursante de “La voz” en México y novio, tras haber coincidido en el programa durante un tiempo, de una artista que, según se rumorea, podría haber roto este romance tras enterarse de una posible infidelidad de él hacia ella. Y es que, para mí al menos, una de las peores traiciones que pueden cometerse cuando tienes un compromiso con alguien es precisamente la de irte con otra persona pues, más allá del engaño en sí, juegas con los sentimientos de quien, desde la honestidad, respeta los lazos emocionales que ha establecido contigo.
Supongo que seré un poco exagerado pero, en mi caso al menos, ya incluso desde que alguien me interesa dejo de lado al resto de “tentaciones” pensando que, para construir un edificio, los cimientos deben ser sólidos. Por eso creo que Paulina no se arrepentirá. Mejor sola que acompañada de quien no te valora.