El que fuera director del diario El Mundo durante un cuarto de siglo, casado con Ágatha Ruíz de la Prada y padre de tres hijos, se implica en su faceta como escritor presentando la novela “La desventura de la libertad”, centrada en la caída del régimen constitucional en 1823

P.J.Ramírez en su nuevo despacho de Unidad Editorial. José Aymá
Es uno de los periodistas más punteros de nuestro país, responsable de la dirección de periódicos como “Diario 16” o, durante 25 años, “El Mundo”. Nacido en Logroño en 1952, Pedro J. Ramírez ha ido marcando, con su trabajo y su implicación, nuestra actualidad diaria destapando algunos de los escándalos, políticos y económicos, más comentados de los últimos tiempos. Pero, ¿quién hay detrás del periodista? ¿Qué tipo de persona es este hombre casado con Ágatha Ruíz de la Prada? Lo descubrimos en una cercana entrevista donde, a raíz de la presentación de su nuevo libro, “La desventura de la libertad”, hemos tenido oportunidad de conocerlo mucho más de cerca…
-¿Por qué le interesa tanto el período de España del que habla en su novela?
-Bueno, 190 años de cultura política no pasan en vano. De ese tiempo, si excluimos las dictaduras, estamos hablando de casi siglo y medio de régimen constitucional y eso genera su praxis. Este país ha aprendido de la convivencia de la libertad y de los errores y fracasos del pasado. Estamos en un momento crucial y hay que ver si el sistema necesita una reforma o si los partidos van a ser tan ciegos como para desembocar en el inmovilismo o la ruptura.
-Una de las utopías más perseguidas es la libertad… ¿Se considera libre?
-Todos lo somos en una medida u otra. Lo que sí es cierto es que el poder está más concentrado y la sociedad más endeble y eso, en el periodismo, se nota más que nunca. A mí me gustaría ser el director de El Mundo y no lo soy, y no por ser mal profesional o cambiar los parámetros fundacionales sino porque han convertido a los periodistas en los débiles.
-¿A qué se dedica en la actualidad?
-A una causa tan noble como despertar el interés por el siglo XIX. Aparte, sigo escribiendo más cartas de los domingos y observando lo que sucede tanto en mi mundo como en la política. Mientras El Mundo siga siendo lo que es no crearé un proyecto que pueda traerme problemas adicionales. Mi ego está más que calmado pero no estoy cansado ni voy a volverme vegetariano.
-Se le nota un poco airado…
-Estoy decepcionado con el Gobierno de Rajoy y con el PP. Es el que más me ha provocado ese sentimiento desde que empezó la democracia. Soy muy “positivista” y, como afirma una amiga, todo tiene sus “pros” y sus ventajas (risas). Solo me duele no compartir la vida de la redacción pero sin echar de menos mandar. Nunca me he instalado en el poder (sí me ha llamado más la influencia). No fui importante por ser director de El Mundo sino al revés, fui director de ese periódico porque era importante.
-¿Qué le han dicho en casa de su situación? ¿Le han animado?
-Todos están de mi lado. En el fondo se han dado cuenta de que me han hecho un gran favor. He recibido un plus de notoriedad pública.
-¿Lo ha hecho tan bien con sus hijos como en su parcela laboral?
-Tengo tres hijos y los tres tienen una personalidad muy acusada. Son brillantes e inteligentes. Mi hija mayor, María, de 36 años, es una mujer extraordinaria y una gran periodista. Tristán, de 27, prefiere permanecer alejando de los focos. Es muy divertido y trabaja en Inditex. Por último, Coshima, de 23, es más joven pero eso no quita que posea un gran talento.
-¿Y de Ágatha? ¿Qué diría?
-Es un festival viviente. Una persona muy creativa y muy original. Vivir con ella es una fuente permanente de sobresaltos, de felicidad.
-Le voy a preguntar opinión por algunos personajes… El rey Felipe, por ejemplo…
-Es más reflexivo que su padre, con más sustancia. Está más preparado para reinar y tiene conocimientos sobre asuntos sobre los que no debe pronunciarse. Su papel es de “florero”.
-De Rajoy, en cierta manera, ya se ha pronunciado, ¿no?
-Es un hombre indolente y egoísta.
-¿Susana Díaz?
-Me causó buena impresión y me parece inteligente. Su asignatura pendiente es demostrar que se puede gobernar Andalucía desde la izquierda.
-En su caso, Pedro J. Ramírez ha traspasado los límites “humanos” para convertirse en un referente popular… ¿Cómo lo lleva?
-No siento la menor esquizofrenia. Sé que mi trayectoria me ha hecho una persona muy notoria y eso implica que la gente te conozca. Desde que me han destituido casi todo el mundo es simpático conmigo.
-¿Cuál es su valoración del periodismo “del corazón”?
-No entro en esa parcela. Ni la novela histórica, ni el periodismo “rosa” van conmigo. A pesar de ello, es evidente que ocupan un lugar en la sociedad.
-¿Y la “tele”?
-Es un elemento de vulgarización, adocenamiento y entretenimiento colectivo. Por eso no la pongo nunca. Eso también empezó a pasarme con el cine. No hay nada como leer un buen libro.
-Hace poco protagonizó una entrevista muy comentada con Risto Mejide…
-He tenido dos experiencias últimamente: con Évole y Risto. La primera fue más periodística y la segunda más espectáculo. La pena es que está mejor que el “marketing” que se hizo al respecto.