El jinete sevillano regresa a la prímera línea de la actualidad social tras conocerse su relación e intenciones de boda con una multimillonaria venezolana a la que se ha vinculado con personajes como Luis Fonsi o Hugo Chávez
Aunque en alguna ocasión Álvaro Muñoz Escassi se ha quejado de su “aburrimiento” por el continuo seguimiento que la prensa ha hecho de su vida privada, lo cierto es que esta afirmación no se corresponde con la realidad. Y es que una parte considerable de sus ingresos procede de su fama, es decir, de negociar él mismo con posados, programas de televisión, bolos o, en general, todo aquello que le quieran pagar ya que, sus otros negocios -sean bares o cuestiones relacionadas con la equitación-, no le generan tantos beneficios. Tras su ruptura con la presentadora Sonia Ferrer y la aparición de su hija “secreta” (la ahora modelo Anna Barrachina), parecía que la fuente de ingresos del jinete había dejado de fluir hasta tal punto que, debido a su delicada situación financiera -tras cerrar un restaurante y sin lograr la clasificación para los Juegos Olímpicos de Brasil-, Escassi se vio obligado hace unos meses a buscar nuevas oportunidades laborales fuera de España. La ocasión surgió en los Emiratos Árabes con un trabajo como entrenador y cuidador de los caballos de un adinerado abogado saudí durante los meses de invierno, en los que disfrutó de las fiestas navideñas en la distancia con la compañía de Lara Dibildos -madre de su hijo Álvaro y quizá su mejor amiga-. Un empleo que no dio los frutos esperados y propició el traslado del sevillano a Miami, siendo al poco contratado por un millonario venezolano amante de los equinos.
Una estancia que seguramente le ha permitido demostrar sus habilidades como conquistador tal y como sucedió la semana pasada cuando, según la periodista Chelo García Cortés, una foto lo mostraba comiendo en un hotel de lujo de Santo Domingo con una mujer rubia venezolana con la que incluso podria estar planificando su próxima boda. Dicha imagen, aunque no desvelaba el rostro de la supuesta prometida de Álvaro, despertaba la curiosidad de los medios del corazón por saber quién era la nueva pareja de nuestro protagonista la cual, pocos días después, ya tiene nombre y apellidos. Se trata de Raquel Bernal, empresaria multimillonaria de 41 años que en los últimos años siempre ha estado muy vinculada a la vida social y de la farándula de su país natal. Con un gran atractivo natural, Raquel se presentó a Miss Venezuela como reina de la belleza de Mérida y, tras una etapa llena de escándalos junto a su íntima, la presentadora Viviana Gibelli, contrajo matrimonio con el que fue presidente de la Bolsa de Valores de Caracas, Víctor Flores, con el que tuvo una hija que estudia en España, país en el que la propia Bernal tiene una vivienda en el elitista barrio de la Moraleja. Después de su divorcio, la apodada en su tierra como la “Barbie” ha sido más conocida por sus “romances” que por sus éxitos profesionales -terreno en el que se ha llevado algún disgusto al ser investigada por un caso de blanqueo de capitales-. En su tiempo la llegaron a relacionar con personalidades tan influyentes como el propio presidente de su nación, el fallecido Hugo Chávez, aunque entre sus romances también figuran otros miembros del poder venezolano o incluso el cantante Luis Fonsi. Unos “affaires” que la han convertido en una habitual en las publicaciones “rosas” que no solo no la tratan bien sino que incluso se atreven a vaticinar que su relación con Escassi se mueve únicamente por el interés económico de ambos.
Habitual en alguna de las fiestas del verano en Marbella, hace dos años, durante la benéfica Gala Starlite, donó treinta mil euros por cenar con Antonio Banderas y el pasado mes de marzo acudió también a la exclusiva gala de la “Fundación Lágrimas y Favores” que también organiza el actor malagueño (sin la compañía de Álvaro). Sea como fuera, en los próximos días es probable la aparición de una exclusiva de este nuevo amor en alguna portada que desvele, o no, las verdaderas intenciones de esta relación. Tiempo al tiempo.