La presentadora de populares programas como “Supervivientes: perdidos en Honduras” o “Pekín Express” se sumerge en el universo de la literatura para dar forma a “Mañana, a las seis”, su primera novela
El suyo es uno de los rostros más populares de la “pequeña pantalla” donde, poco a poco, ha ido forjándose el prestigio del que en la actualidad disfruta. Con un físico privilegiado, Raquel Sánchez Silvia es, a sus 41 años, una mujer que se ha hecho a sí misma y que ha pasado por duras experiencias como la del fallecimiento de su marido, el cámara argentino Mario Biondo, en terribles circunstancias -y menos de un año después de su boda-. Inquieta y aventurera, la periodista y presentadora ha decidido dar el salto a la literatura con “Mañana, a las seis” (Editorial Planeta), relato basado en la historia de Lucía quien, con un matrimonio en crisis, se abandona en los brazos de una nueva y desconocida pasión…
-¿Se quita con su libro la “espinita” que tenemos todos los periodistas en relación a la escritura?
-La verdad es que es común eso de pensar “algún día tendré mi novela”. Para mí ha sido complicado al principio aunque ahora lo estoy disfrutando más. Vengo de escuchar en una presentación a una locutora leyendo unos párrafos míos e imagínate… Sea como sea, me he dejado orientar, por un lado, aunque también me he dejado llevar.
-Trata cuestiones que a todos nos afectan, ¿no? Amor, desamor, pasión, muerte…
-Son emociones muy básicas. Las que, en realidad, nos hacen ser como somos. Tu vida es mágica y lo más excepcional está en tu casa, en quien tienes al lado (otra cosa es que nos queramos dar cuenta de ello). Te pongo un ejemplo. Si tienes un gato y estás triste y te acaricia la mano con su cabeza puedes pensar “¿por qué lo hace?” o “lo mismo sabe que estoy mal y me está consolando”. Tú decides si pones o no ese toque especial.
-Vamos a reflexionar sobre esos asuntos que antes apuntaba… El amor…
-Ahí está el personaje de Aurora la cual, al final, alcanza la serenidad. Sin embargo, en su juventud se equivoca y tuvo relaciones truncadas. Solo confío en quien se equivoca y aprende (y este libro es para el aprendizaje). El amor he aprendido a no encapsularlo en el mundo romántico. Es un concepto tan grande… Lo primero es la mayor expresión de generosidad que hay. A mí me conduce a él la bondad. Ser bueno es admirable.
-La pasión…
-Es fundamental. Aquí en el Sur se usa esa palabra para muchos terrenos como el arte. No la entiendo como el cuerpo a cuerpo porque la pasión más importante es la que se siente por la vida. Lo otro son fuegos artificiales. Acaban pronto. La pasión llama a la pasión.
-La muerte…
-La he querido tratar con naturalidad, con calma. Así la quiero entender. Es un proceso por el que pasamos todos y en relación al que todos vamos cambiando.
-En su carné de identidad, ¿qué profesión aparece?
-“Fan” de la vida (risas). Me encanta meterme en líos. Escritura, televisión… Lo que sea. La vida está para hacer todo lo que puedas sin complejos y sin intención de molestar, claro. A veces pienso: “¡Qué ritmo llevo!”. Pero tampoco hago mal a nadie…
-En su caso ha pasado el límite del profesional y se ha convertido en personaje…
-Es una decisión que no tomas tú. La “tele” te pone en el punto de mira. Soy como se me ve. No tengo vuelta porque no soy actriz. Soy Raquel, no un personaje. Lo que pasa es que no voy a juzgar a quienes piensen distinto. A mí me interesan más las carreras laborales que lo personal pero respeto a quien toma otro camino.
-¿Cuál es la sensación de verse como portada en una revista “del corazón”?
-Hace bastante que dejé de seguirlas. No tengo ese contacto deliberadamente. Llegó un momento en el que era muy doloroso y un dolor gratuito e injusto es poco inteligente.
-La suya ha sido una fama más bien tardía… ¿Eso le ha condicionado?
-Me parece fenomenal quien con veinte años se plante ahí pero no es mi caso. Lo mío ha sido picar en la mina, trabajar mucho hasta que apareció la oportunidad. Podía no haberme tocado hacer un “Superviviente” pero tenía que llegar. Todo ha ido dándose de una forma natural. He tenido que jugar todos los partidos de la liga para llegar a la final.
-¿Qué tal los cuarenta?
-Afortunadamente no me parezco a mí misma con treinta y me alegro de que así sea. Me veo más serena, con otros ojos, más calmada y feliz de verdad. Más que nunca antes aprecio mucho la bondad.
-¿En qué momento se encuentra?
-Bien. No se trata de transformar la realidad pero tenemos la opción de cómo vivir y cómo nos afecta la realidad. Estoy bien. En proceso… En buen camino. Me siento afortunada de haber conocido el mundo pero lo mejor está a la vuelta de la esquina. Hay viajes por descubrir a tres pasos de ti…
-Imagino que cuando salga la gente se volcará con usted, ¿verdad?
-He recibido mucho cariño siempre y en este caso ha sido esencial. La comunicación es de alma a alma. El público no deja de sorprenderme y para bien. Se me caen muchas “lagrimillas” y se me pone el vello de punta leyendo mensajes. Iría por la calle abrazando a todo el mundo pero no sé si al de enfrente le apetecería… (risas).
