El artista peruano actuará a las 20´00 horas en el Centro cívico de Torreblanca el próximo viernes, 1 de junio, en un concierto, enmarcado en la “velá” del barrio, con entrada libre hasta completar aforo
Este cantante, escritor, actor y maestro se define a sí mismo como un “viajero incansable” que vino a Sevilla “por amor”, afincándose aquí hace más de 20 años. Aunque nacido en Perú, Richard ha viajado y vivido por diversos países de América y Europa, formándose y actuando en los mejores teatros del mundo. El próximo viernes se presenta en Torreblanca ante un público muy especial para el que cantará boleros y rancheras pero frente al que, según sus palabras, “sobre todo voy a cantar de algo que no se quiere hablar en este país: la pobreza”. Al mismo tiempo, Villalón confiesa que “hay pocos que cantan con tanta ilusión, sentimiento y corazón como yo le pongo a mis temas”.
-¿Hay hoy lugar en la música para las historias y las letras más profundas?
-Sí, pero no es algo masivo. Nosotros somos una inmensa minoría. Cuando actúo tengo la suerte de que siempre se llena y se sabe que mi espectáculo tiene un contexto político, social y sexual y que llego con muchas ganas de pasármelo bien. Yo no soy un artista popularizado, es decir, no he pagado para sonar en la radio ni he ido detrás de nadie para que se me escuche. Mi mismo trabajo hace la magia para que surja otro trabajo.
-¿Qué opinión te merece el reggaetón?
-Hay dos tipos de personas: está la gente lista y la gente estúpida, que es la que consume ese tipo de música y la que llena los auditorios porque la radio se lo manda. La radio es estúpida, la televisión es estúpida. Canal Sur, por ejemplo, no produce nada más que los viejos tópicos y la parte más rancia de la sociedad.
-Avánzanos un poco de tu concierto en Torreblanca…
-Muestro la esencia de alguien que quiere tener un sentido propio y original, aunque la situación actual no te permite llevar a una banda en condiciones de músicos. Es casi un acto suicida y donde finalmente acabas pagando para cantar. Y yo nunca he hecho eso, me niego a cualquier tipo de rollo mercenario. No quiero servirle al dinero, quiero que el dinero me sirva a mí. Lo único que me interesa cuando estoy frente a los espectadores es que exista esa soledad de la cuarta pared, ese intercambio de energía y que salgamos limpios de alguna forma puesto que la música es para salvarnos. ¿Qué sería del mundo sin ella?
-¿Qué opinas de toda esta revolución feminista que estamos viviendo actualmente?
-No pienso que sea una revolución, simplemente es un movimiento del que alguien se está nutriendo económicamente. No niego que no haya violencia hacia la mujer, eso nunca lo he negado. Actualmente me dirijo mucho a las mujeres, pero no estoy de acuerdo con el movimiento “Me too”, ni con las feminazis, ni con victimizar tanto ni exagerar, diciendo que todo hombre por ser hombre es un asesino o un violador. Debe existir un equilibrio pues hombres y mujeres tenemos los mismos derechos. Nadie es superior a los otros por haber tenido treinta o cincuenta siglos de opresión.
-¿Te has arrepentido de algo que has hecho durante tu carrera?
-Sí, me arrepiento de no haber sido más concreto en algún momento y también de no haber sido más “hijo de puta” y haber hecho algún que otro escándalo.
-¿Has pensado alguna vez en presentarte a algún programa de talentos o “reality show” para aumentar tu fama aquí?
-No, imposible, para mí eso es realmente la devastación de la cultura. Es el símbolo de vergüenza de este tiempo. Los artistas no somos animales y es como si pones a competir a Picasso con Miguel Ángel (de igual forma que no puedes poner a competir a una señora que barre y canta muy bonito con una mujer que haya estudiado 10 años canto clásico). Esta competencia es justo la que usa la sociedad de consumo para minimizar al artista. Por eso ya no hay programas musicales de verdad, estamos saturados de concursos en el que se repiten las mismas fórmulas una y otra vez y así se piensa que hay música. Al sistema no le interesa que haya nada nuevo, así que nos saturan y pensamos en otros asuntos.
-Mirando hacia el futuro… ¿Qué te queda por hacer?
-Para fin de año vamos a hacer una producción de música latinoamericana de Navidad con una orquesta sinfónica en Milán y el mismo montaje queremos traerlo a Sevilla, algo que sería un sueño para mí.

