El sábado esta artista de Lanzarote presentará en el Teatro Riberas del Guadaira su disco “8 lunas”, con el que conmemora 18 años de trayectoria durante los que ha vendido más de diez millones de discos y ha logrado el cariño y fidelidad de un público de varias generaciones
Tiene un trato exquisito y una amabilidad y un positivismo bajo el que es un placer entablar cualquier conversación con ella. A sus 50 años, Rosana puede sentirse muy orgullosa de haber construido un camino profesional en el que, más allá de superar los diez millones de discos vendidos, ha logrado convertir sus canciones en auténticos himnos que mueven sentimientos como “Si tú no estás aquí” o “El talismán” o “Magia”, solo tres de los muchos títulos que han nacido bajo el talento de esta mujer y que se incluyen en “Ocho lunas”, su más reciente apuesta musical.
-En su espectáculo hay una parte interactiva con los espectadores y, en este sentido, usted ha sido siempre muy avanzada, ¿no?
-Bueno, lo que más me preocupa, por encima de todo, es la música y el ser humano, y mi profesión me permite unir las dos cosas. Los conciertos son una excusa para “quedar” con quienes quieren venir con nosotros. Se trata de ir más allá de interpretar una serie de canciones y marcharte a tu casa.
-Ser tan poco diva… ¿Es bueno o malo?
-No lo sé pero aquí estamos… Solo me he planteado dar la verdad de lo que siento y lo que sueño y que se sepa quién soy. El mundo merece más verdades por parte de todos. Lo mismo es porque nací en una familia numerosa… Me gusta la gente y la calle y, si alguna vez me han dicho que no vaya a un centro comercial a comprar los regalos de Reyes porque pueden pararme, no he hecho caso y he ido.
-Pero la verdad no suele gustar…
-Yo creo que sí. Una verdad es para siempre, no tiene caducidad y una mentira puede ser un halago momentáneo pero tiene final. Cuando analizas cómo está todo en el planeta pienso que eso remite a los engaños en múltiples formas. Eso sí, hay que buscar la manera para no hacer daño con la verdad pero, por mi parte, la prefiero.
-¿Por qué le llama la atención tanto la “luna”?
-(Risas) Es una casualidad. Mi primer álbum se llamó así por un bolero. En el segundo lo arreglé, “Luna nueva”, y en éste no hago un resumen pero sí algo que conecta el principio con el presente.
-¿Es más de día o de noche?
-Soy más de componer al despertar, porque me levanto temprano. Como soy surfera sé que las olas buenas se dan a las seis de la mañana…
-¿Cómo explica que, a pesar de no ir a fiestas ni aparecer casi en los medios siga al “pie del cañón” tanto tiempo después?
-Quiero pensar que tenga más que ver con una obra hecha desde la honestidad y el deseo (y no desde el oficio o pensando dónde tengo o no que salir). Hay un porcentaje de una cierta actitud pero eso está en conexión directa con ir con el corazón “desabrochado” (que no es nada sencillo). Luego también hay que añadir unas altas dosis de suerte al tener emociones compartidas. En definitiva, como una buena comida… (risas).
-Hábleme, usted que tanto compone al amor, de lo que supone este sentimiento…
-¡Uf! Es tan complicado… Fíjate si se habrán escrito letras al respecto y aún no se sabe nada de él…
-Concretemos entonces… ¿Qué le enamora de alguien?
-Depende… El ser humano, la persona, lo que te provoca… Nunca he sido de valorar lo que tiene o cómo camina sino de abrir el corazón. No me gusta etiquetar, estudiar, hacer un listado de requisitos o tener exigencias. Una madre y una esposa no actúan igual con el hijo o con el marido. A uno le perdona unas cosas que al otro, no. Pues es lo mismo. Sí te diré que, como antes te comentaba, odio la mentira pero, en general, me resultaría más fácil resaltar lo que no me atrae que lo que me puede enamorar de alguien.
-Por cierto, ¿el medio siglo le ha sentado bien?
-Fenomenal, genial… Como siempre. La vida siempre va genial si tú lo provocas así. Una de las claves para mantener los pies en la tierra es mirar atrás y darte cuenta de que no has dejado nada importante en el camino. Lo esencial, tenlo cerca. Tengo claro que, si esta profesión me condujera a algo con lo que no estuviera de acuerdo, la dejaría.