Tarde o temprano, su alma rockera tenía que imponerse, tal y como ha pasado con “Loveaholic”, el nuevo trabajo de Ruth Lorenzo que, este viernes en la Sala Fanatic, presentará ante su querido público sevillano
Es una diva. Aunque no lo pretenda ni lo busque pero Ruth Lorenzo pertenece a esa rara estirpe de artistas que nacen una vez de cada mucho y que, por sus dotes y su fuerte personalidad, se destacan de entre todos los demás. A sus 35 años, la murciana se ha desnudado emocionalmente como nunca para lanzar “Loveaholic”, un segundo título en su discografía con el que regresa a sus raíces rockeras y con el que de nuevo confirma que -ya sea como autora o como, sobre todo, intérprete-, su estilo y su voz son únicos. Para muestra, cualquiera de los doce temas incluidos en el álbum.
-Viajas de la ópera al rock, pasando por el pop, con una facilidad pasmosa… ¿Eso no puede llegar a desorientar al público?
-Mira, yo estoy como las señoras mayores, ésas que no tienen filtro y que, cuando les preguntas si les importa algo te dicen: “Me da igual”. La vida es tan corta, y se nos dan tan pocos trenes a los que subirnos, que para qué pensar tanto. Haz lo que sientas, que es por lo que he optado yo.
-Es decir, que no tienes una estrategia…
-Mi estrategia es ser yo misma. Si intentando encajar con otras cosas tienes el mismo resultado que siendo tú, más vale ser tú del todo con todas las consecuencias. Para mí el triunfo es subirme a un escenario y encontrarme satisfecha y ahora, me pasa.
-¿Poderosa también te sientes? Sabes que voces como la tuya no hay muchas…
-No, ahí no. Yo no soy una cantante virtuosa. Lo que sí sé es conectar con el público y, para mí, ése es mi talento real. Sentir poder no es mi meta. Más bien sentir conexión. Eso te hace salir de la realidad en la que estás.
-Viniste a España después de triunfar en Inglaterra y querías que tu país te reconociera. ¿Lo has conseguido?
-Había triunfado mediáticamente pero, mostrándome a mí como me está sucediendo hoy día, no tanto. Por eso ya sí que me considero triun
fadora. Más allá, siempre quiero más, como todo el mundo cuando crece, pero sí que se me conoce, se me reconoce y se me quiere. Soy muy muy amada por la gente y eso lo agradezco más que nada.
-¿A ti se te puede comprar de alguna manera? ¿Tienes precio?
-¡Ay! (…) A mí me compras con amor… Me das un poco de amor y ya soy tuya. Soy muy poco materialista. Si quiero ganar dinero es para ayudar a los míos y que estén felices. La fama suele ser una consecuencia del éxito artístico, que es lo que me interesa. Lo rápido se va rápido, como me sucedió en Inglaterra.
-¿Y el éxito amoroso lo has logrado?
-Ahí estoy. Investigando, conociéndome a mis 35 años, porque eso es algo que nunca se termina. Mi madre, con 75, me lo comenta mucho. El amor y el desamor es lo que más me está enseñando sobre mí misma. Estoy aprendiendo a quererme, y a respetarme, para poder querer a otros.
-De hecho has tenido etapas complicadas en este sentido…
-Sobre todo cuando sufrí trastornos alimenticios, que no dejan de ser una falta de amor hacia ti al creer que no te mereces ser feliz y ser amada.
-¿Tu aprendizaje amoroso estás haciéndolo sola o en compañía?
-Estoy en tránsito (risas).
-Porque, ¿eres igual de perfeccionista para lo personal como en lo laboral?
-En mi vida me entrego muchísimo, hasta tal punto que me olvido de mí. Ahí llegas a un punto en el que te saturas y te pierdes y necesitas algo drástico para volver a encontrarte. Por eso estoy aprendiendo a entregarme sabiendo que, si lo das todo, no te queda nada más. Debes ir llenándote para poder entregar.
-Entonces, ¿la adicción al amor es buena o mala?
-Para mí es estupenda (risas). Estoy enganchadísima… Y que me dure el colocón todo lo que pueda (risas). Una adicción es negativa si no aprendes de ello.
-Pero el rock se asocia más al sexo que al amor…
-Alguien decía: “He sido mujer de muchos hombres pero solo de uno a la vez”. No soy para el sexo, soy para el amor. Para mí el sexo es una consecuencia del amor y el sexo con amor es mil veces un éxtasis mayor que el sexo por sexo. Con tus parejas, cuando degastas el amor tienes sexo por sexo, como cantaba Rocío Jurado en “hace tiempo que siento nada al hacerlo contigo”. El sexo está sobrevalorado y el sexo con amor, infravalorado.
-Por tanto, ¿eres una rockera con alma romántica? ¿Salvajismo con corazón?
-Totalmente. Me tienes calada… (risas).

