La cantante, que fue condecorada con el premio al Personaje Solidario Favorito del 2016 en la gala “Favoritos 2016” de la revista “Sevilla Magazine”, ofrecerá un esperado concierto este lunes en el teatro Lope de Vega
Todos saben que posee una gran voz y que es una muy buena artista, versátil y capaz tanto de imitar a las más grandes (para eso ganó la pasada edición de “Tu cara me suena”) como de haber creado ella misma un estilo inconfundible. El lunes pisará por vez primera en su carrera el Lope, para el que promete sorpresas, aunque antes estuvo en nuestra gala “Favoritos 2016”, donde brilló con luz propia como la “estrella” de la música que ya es. De alma roquera, el corazón de Ruth Lorenzo le ha llevado a participar en causas solidarias como la del cáncer, a la que dedicó en septiembre su récord Guiness por dar el mayor número de conciertos en un mismo día.
-¿Qué significado tienen para ti los premios?
-Yo pienso que le das más valor al principio de una carrera, cuando aún no ha pasado nada y piensas que eso culmina todo, que luego conforme vas avanzando en el camino. Después lo más bonito es el significado de cada premio. El primero que recibí fue en el almacén de una hamburguesería donde trabajaba –y en la que me imaginaba actuando ante miles de personas- y fue una lata de kétchup. Lo disfruté mucho porque era una visualización de lo que vendría después. Un premio es un reconocimiento pero, sobre todo, el gesto. Aún no tengo un Grammy Latino, que es algo con lo que soñamos la mayoría de los que nos dedicamos a esto, pero me siento muy feliz y premiada en mi trayectoria.
-Termina 2016… ¿Balance del año?
-Locura absoluta. Creía que estaría tranquila y podría componer pero no he parado en mi casa ni dos días. Además, cuando no tengo cosas, las invento (risas).
-Como lo del récord Guiness…
-Ha sido muy bonito. Primero fue un reto y más tarde un reto con propósito, como dedicarlo a la causa contra el cáncer de mama. Ha sido una lección de vida porque en cada lugar venían familias, niñas y niños con la enfermedad pero con tanto amor y tanta pasión y tantas ganas de seguir adelante…
-¿En el fondo lo que importa es ser buena persona?
-Por supuesto. Las mayores “gracias” se las tengo que dar a mi madre por haberme inculcado tan buenos valores, el que un gesto hacia otra persona no solo ayuda sino que alimenta tu alma y tu espíritu, dándote una felicidad que no es comparable a nada ni jamás pagada con ningún dinero ni compensada con nada y teniendo el amor como base.
-¿Algo que te emocione?
-Lo que más es, cuando estoy cantando, la conexión de una mirada y ver la profundidad en esos ojos. Por eso vivo enganchada a los escenarios. Esto es muy difícil y se está por amor, dejándote la piel en ello. Cuando alguien hace lo que ama y ama lo que hace te entregas al máximo sin importarte ninguna recompensa económica.
-Desde que se te conoce a ahora estás más calmada, ¿no?
-Para mí era muy importante venir a España y sentirme querida. Tal vez tenía esa tensión, ese deber de que la gente estuviera orgullosa de mí. Poco a poco siento eso y cada día puedo ser más yo, sin temer. Me doy cuenta de que, cuanto más abro mi corazón, los demás más abren el suyo.
-Llega la Navidad…
-¡Ay! Me encanta el espíritu navideño y lo vivo feliz. Intento mantenerlo todo el año pero es cierto que ahora está más a flor de piel. Cuando vivíamos en Estados Unidos mi madre preparaba comida española y, dentro de los medios que teníamos, comprábamos chocolatinas y cosas que dejábamos en las puertas de los vecinos sin que nos vieran. Salíamos corriendo para darles la sorpresa cuando abrían. El último año allí fue muy duro para nosotros. No teníamos recursos y mi madre nos dijo que Papa Noel estaba en crisis y que no podíamos comprar apenas nada. Una noche nos llamaron, abrimos nuestra puerta y teníamos el portal lleno de regalos… Es muy bonito que la gente cuide a otra gente cuando lo necesitas. En casa ha habido épocas que teníamos todo y otras nada pero mi madre siempre nos enseñó que la Navidad es compartir. Recuerdo un año que iba todo bien y fuimos al centro de Murcia a cenar. Había un hombre pidiendo en la calle y mamá nos preguntó si le dábamos el dinero de la cena a aquel señor, a lo que respondimos gritándole y alegres que se lo regaláramos. En 2015 les regalé a mis sobrinos ir a conocer a Papa Noel en Finlandia y llevábamos cartas de sus compañeros de colegio. Mi hermana y yo hicimos de duendes malignos por la noche y cotilleamos aquellos textos y en ellos pedían estar más tiempo con sus padres, que se acabara el terrorismo, que se aceptara a todas las personas por igual… Impresionante… ¡Eso es la Navidad!
*Descubre más de esta entrevista en el próximo número de “Sevilla Magazine” con El Correo de Andalucía (11.12.2016)


