Nunca he sido celoso con mis parejas pues siempre he pensado que, cuando tú estableces un vínculo emocional con alguien, es porque te apetece estar con esa persona y a esa persona le apetece estar contigo y, como es una elección que parte de uno mismo, no tiene ningún sentido romperla ni, mientras que hablemos en estos mismos términos, sentirte mal porque puedan “estar dándotela”. Ahora bien, sí que me he molestado si no han sabido hacer eso tan importante de “darte tu sitio” y, delante de amigos, compañeros de trabajo, o familia, no haberme puesto en el lugar que me correspondía (ése que en realidad no existe físicamente pero que pasa por el saberse respetado y cuidado).
Y aunque pasamos una etapa en la que la gente va más a lo suyo que nunca –unas de las razones por la que fallan tanto las relaciones sentimentales-, aún quedan personas que muestran una actitud tan respetuosa como Ana María Aldón, novia de Ortega Cano. Ella, que me encanta por su discreción, jamás se sale de tono sabiendo mantenerse en un segundo plano, por un lado, pero sin dejar de atender a la prensa o al público cuando se la reclama, por otro. Estando cuando tiene que estar, Ana María deja que, en los asuntos más delicados de la intimidad del torero, sea él quien se pronuncie cuándo y cómo le apetezca, algo que dice mucho de esta mujer que, poco a poco, se ha ganado un lugar en el corazón de José… y en el nuestro.