La “chef”, una mujer activa que combina su carrera profesional con su faceta como madre de sus cuatro hijos, ha sido elegida recientemente como embajadora de Special K
Es un torbellino de energía que lo mismo cuida de sus cuatro hijos que ejerce como empresaria o colaboradora de programas como “Masterchef”, donde ha encontrado la popularidad cara al gran público. Samantha Vallejo-Nájera, hermana del famoso “Colate” –ex de Paulina Rubio-, se sincera para nuestros lectores desde un momento vital que le permite ver la realidad con otra perspectiva más serena aunque con la misma vitalidad de siempre gracias, entre otros secretos, a los cereales de la marca “Special K”.
-¿Utiliza mucho este tipo de cereales que está presentando?
-Desde siempre. Mis hijos los toman en casa porque da mucha marcha para empezar el día. Además tiene varias versiones que puedes usar, por ejemplo, en una ensalada de lechuga como parte crujiente.
-¿Suele comer bien?
-Sí. A mí me gusta comer de todo sin obsesionarme con nada porque las obsesiones causan un efecto rebote.
-Pero a los niños hay determinados alimentos que no les gustan…
-No es eso. Es que les cuesta más aprender a comer, sobre todo verdura. Es cuestión de acostumbrarles. Eso sí, mejor que pizza prefiero algo más sano. He aprendido a tirar para la ensalada y no sentirme mal.
-Entonces, ¿no hay caprichos en su mesa?
-Sí, hombre. A mis niños les hago tortitas, que les encantan. Y luego preparo muchas cremas. De calabaza, de champiñón, de calabacín…
-¿Le da tiempo a todo?
-Claro. Todo lo que tengo libre lo invierto en mi casa. ¡No imaginas en media hora lo que me da lugar a hacer! Me encanta estar con los míos todo lo que puedo.
-Es curioso que a su hermano se le conocía más que a usted y se ha dado una vuelta a la “tortilla”…
-Bueno, empecé a ser famosa yo primero con el catering. Después vino lo suyo… Somos superamigos y ahora se encuentra muy bien.
-¿Le gusta la popularidad?
-Está bien. Al principio piensas… “¿Dónde me he metido?”. Pero no puedo sentirme víctima de la popularidad. Somos unos privilegiados. A mí me encantan los niños y no me creo que sea un ídolo suyo…
-Y todo eso a los 46 años…
-Lo importante no es la edad que tienes, sino la que aparentas. Los 40 son los 30 de antes. Voy a clases de boxeo, tengo mi empresa… No paro…
-¿Algo en lo que se note cambiada respecto a etapas anteriores?
-Hombre, he introducido una buena alimentación y el deporte, algo que, de jovencita, no hacía. He aprendido a cuidarme con los años y la experiencia. De joven estaba de continuo de marcha pero he madurado.
-¿Qué le parecen las nuevas generaciones?
-La verdad es que en relación a la gente nueva hay cosas que me dan pena, como los móviles. Acercan a lo lejano pero alejan de lo cercano. Me pasé la infancia sin ver la tele, jugando en la calle al “pilla-pilla”. Los teléfonos son tu oficina pero, en realidad, me da lástima. Soy más de cocinar, de hablar, de discutir…, de experiencias de cerca. De aquí a poco todo esto de lo tecnológico ocupará el 70 o el 80 por ciento de la vida de todo el mundo.
-¿Lleva personalmente sus redes sociales?
-El Instagram es lo que más hago yo y lo que más me divierte. Para el twitter y el facebok tengo ayuda porque los uso más para promocionar mi marca.
-Y dentro de ella, ¿proyectos?
-Varios. Para empezar, dos libros: uno de cocina y otro de autoayuda, que quiero sea una sorpresa…