Llevo más de tres décadas dedicado a los medios de comunicación. Radio, televisión, prensa. He confeccionado guiones, presentado programas y dirigido una revista como “Sevilla Magazine”. Y más. Mucho más. Porque treinta y dos años (empecé con diez) dan para mucho. Pero sobre todo lo que he hecho en este tiempo es contar cosas a mis oyentes-espectadores-lectores. Compartir mi vida y dar a conocer la vida de otros. Con mucho respeto siempre, intentando ser fiel a mi profesión y a la verdad pero sin agresividad ni intención de molestar o traicionar a quienes me han confiado sus historias.
Sin embargo, hace mucho que me di cuenta que hay personas que confunden amabilidad con imbecilidad y que abusan de tu prudencia y de tu educación para intentar dártela o aprovecharse de ti. O que te minusvaloran porque no vas dándotelas de nada a pesar de que, posiblemente, tienes algo (o bastante) más de lo que presumir que esos advenedizos que acaban de desembarcar en esto y que vienen sacando cuello o que esos otros que, por lo que sea, colaboran con medios de proyección más nacional y no tan regional/local como la mía.
Da igual. Ni me importa, ni me va a hacer cambiar en relación a algo de lo que me siento muy orgulloso: apostar como opción vital por ser buena gente. Tampoco me ha ido mal. Están a mi lado los/las que tienen que estar y lejos los que no me merecen. Sigo siendo afortunado, desde la honestidad, por poder asomarme en plataformas como ésta y doy por ello gracias todos los días. Ni más, ni menos.