La separación de Pedro J. Ramírez y Ágatha Ruiz de la Prada, después más de 30 años de amor, se ha convertido en la “noticia bomba de la semana” al pillar por sorpresa hasta a su círculo más cercano
Pedro J. Ramírez y Ágatha Ruiz de la Prada han decidido separarse tras tres décadas de relación según han confirmado fuentes cercanas. Ninguno de los protagonistas ha querido desmentir ni confirmar la noticia que publicaba ‘El Economista’ y que “pillaba” de sorpresa tanto a amigos como a familiares cercanos ya que, aunque han pasado treinta años de convivencia, no fue hasta el pasado mes de junio cuando dieron el paso de legalizar su relación a través de una boda civil.
Hace apenas unos meses abrieron las puertas de su casa al programa de Bertín Osborne, “Mi casa es la tuya”, reflejando ser una pareja afianzada y enamorada y llegando incluso a recordar cómo nació su amor: “En aquel entonces él era director del Diario 16, uno de los periódicos que más publicaba sobre la movida madrileña. Concretamente nos conocimos en un puente aéreo. Yo le agradecí por sacarme tanto en su medio de comunicación y le invité a uno de mis desfiles y de allí surgió una historia muy bonita”, comentaba la madrileña.

Además de los dos hijos que el ex director de ‘El Mundo’ y actual director de ‘El Español’ tiene en común con la diseñadora, Tristán y Cósima, también es padre de otra hija, María, fruto del primer matrimonio que tuvo con Rocío, una reportera de televisión que en estos momentos trabaja para la televisión americana y, a pesar de vivir con Ágatha, no solicitó el divorcio a su ex mujer hasta 2005.

Por su parte, Pedro J. se ha manifestado de manera breve para el portal digital “Vanitatis”, aunque mostrándose muy celoso con su vida privada. “No voy a comentar absolutamente nada. Agradezco la llamada pero en estos momentos no tengo nada que explicar. Me están llamando de ‘El Español’ y tampoco he hecho declaraciones. Hay que entender que si no hablo para mi periódico, no lo voy a hacer para otro medio. No quiero decir nada.” Conocedores de la repercusión de la noticia, ambos quieren mantenerse en un discreto segundo plano deseosos de que llegue cuanto antes la calma para ponerse en marcha con todos los asuntos que ahora tendrán que arreglar.
