La segunda jornada de “We love flamenco” apostó por una flamenca con grandes flores en la cabeza, mangas largas, mantoncillos alrededor del escote y una cierta languidez en las caídas
Ricardo Castillejo
A las cinco y media de la tarde era la cita con la primera de las cinco firmas que presentaron sus nuevas propuestas en la pasarela de “We love flamenco”, ubicada en el Hotel Alfonso XIII. Así, Carmen Fitz apostó por una colección donde, estéticamente, hubo un poco de todo dentro de un concepto de una mujer clásica que se debatía entre los volantes canasteros y los cuerpos con hileras de volantitos que, desde la cadera a los pies –sin ceñirse demasiado a la silueta-, ofrecían comodidad en el vestir. Pequeñas piezas estampadas en amplitud de lisos con mantoncillos en contraste al tono base fueron la tónica de un desfile en el que también se vieron grandes motivos florales y que estuvo marcado por los escotes pronunciados los cuales, en muchos casos, envolvían los pequeños mantones de largos flecos. Como estilismo, grandes flores coronando la cabeza de unas modelos en las que no faltaron las más pequeñas del hogar inundando el espacio de un cercano espíritu familiar.
Mangas con abertura de volantes desde el codo fueron uno de los detalles a destacar en el turno de Marieta que desplegó en su paleta cromática el rojo, el amarillo mostaza con el busto enmarcado en un calado burdeos con flecos, el negro con franjas horizontales amarillas o el blanco con mangas y bajos en franjas de azules. Esto dentro de unos patrones en los que los canasteros –o las dos hileras de volantes- continuaron perfilándose como los claros favoritos del salón.
Por su parte, Manuela Macías demostró su buen hacer gracias a unas creaciones sencillas pero con personalidad en las que se definía el cuerpo de las desfilantes y donde, de nuevo, muchos de los mantoncillos se disponían dibujando los escotes. Elegantes mezclas de verdes botella con cintas de encaje blanco y exquisitas cenefas estampadas, diversas variaciones en tonos camel que combinaban partes lisas y otras con lunares o profusión de volantes en coral con mantón celeste fueron algunas de las características de estas prendas de excelente confección.
Cruzada fue la colocación de los mantones de Rocío Olmedo la cual se apoyó en caídas muy pronunciadas para unas faldas cuyos grupos de volantes se separaban con cintas de colores en conjuntos o bien con pequeños lunaritos, o bien totalmente lisos. Atención a los madroños como una de las incorporaciones más celebradas en una tarde que concluyó con el juvenil y más atrevido trabajo de Raquel Terán. Ésta sorprendió agradablemente con su viveza y originalidad fusionada con alta bisutería que no hizo sino reforzar aún más la calidad de unas prendas femeninas entre las que, las cascadas de volantitos en las faldas, fueron una de las notas predominantes. Eso y, otra vez, la presencia del madroño, remataron un resultado que, desde la manga larga a la tiranta, no dejó indiferente en una despedida que da paso al que se espera como un sábado apasionante…

Los diseños de Raquel Terán cerraron la segunda jornada de We Love Flamenco. Foto: Entre Cirios y Volantes





