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MÚSICA,

Alex Ortiz: “Aunque me han hecho cosas que no me merecía, todos los días le doy una nueva oportunidad al amor”

6 marzo, 2020

El cantante sorprende con “El teatro de la vida”, trabajo que, después de “Historias de amor por sevillanas”, vuelve a sorprender reivindicando un género que, con grandes voces como la suya, renace con fuerza y energía

Por Ricardo Castillejo

Disfruta, a sus 41 años, de un momento estupendo, con éxito profesional -hizo más de cuarenta conciertos por toda España con su anterior trabajo-, y con un amor que llena su corazón y que le hace repartir, con más fuerza aún, esa energía y ese positivismo que le caracteriza. Y es que Alex Ortiz sigue manteniendo la misma ilusión que aquel joven que, hace dos décadas, triunfó con “Todo el amor del mundo” y que, a las pruebas nos remitimos, aún tiene mucho que dar…

-¿Podríamos decir que las sevillanas son tu nueva casa musical?

-Bueno, este género es algo que llevo cantando desde pequeñito, hasta que me metieron en el pop. Es cierto que, tras la buena acogida del álbum anterior, hemos tenido que meter la mitad del repertorio de sevillanas, pues nos parecería una falta de respeto no hacerlo. Al final, le hemos intentado dar un poco de gusto a todo el mundo.

-Además, en un momento en el que el género se ha revitalizado, ¿no? Ya que ha pasado por épocas oscuras en las que se ha llegado a insinuar que, el que se dedica a las sevillanas, es porque no sabe cantar otra cosa…

-Efectivamente, y mira por donde, no es así.  De hecho, este año he recorrido todo el país: Cataluña, Madrid, Valencia, Murcia… Esto es como todo. Muchos me preguntan: “Oye, ¿por qué vas a grabar sevillanas?”. Y siempre contesto: “Pues mira, porque mi productor, Francisco Carmona y yo, hemos llegado a la conclusión de hacer las baladas de siempre, pero al compás de las sevillanas…”

“He sido ingenuo en muchos aspectos. Vengo de una familia buena y trabajadora que me ha inculcado principios y muy buena educación, y eso me llevó a creer que todos iban con buenas intenciones y eran mis compañeros. Pensaba que se alegraban de mis triunfos, pero no era así”

-Las sevillanas tratan distintos temas:  amor, familia… Unas son más alegres que otras…

-Yo, como soy un buen romántico, tiro por las de amor…

-Sin embargo, eres capricornio, el signo frío y sin corazón… 

-(Risas) De frío tengo poco. De hecho, suelen comentarme que soy muy “sentío”. 

-Empezaste como una promesa del pop que rompía corazones y que incluso se te tomó como una alternativa a Alejandro Sanz… ¿Cómo has evolucionado desde entonces?

-Bueno, la vida va cambiado y que hay que adaptarse a las nuevas tendencias. Menos jota aragonesa y sardanas, he hecho de todo (Bromea). He tocado el pop, el flamenco, las sevillanas, las saetas… Hasta las bulerías. De hecho, en mis actuaciones te quedas con la sensación de haber estado en un espectáculo en toda regla.

“Tengo un hijo de trece años. Intento, ser su amigo y buscar los mejores momentos para él, porque es lo mejor que me ha dado el destino. Ser padre es lo más bonito, pero también es difícil”

-¿Cómo recuerdas al Alex Ortiz de “Todo el amor de mundo”?

-Como una persona con tantas ganas e ilusión que le llevaron a ser ingenuo en muchos aspectos, ya que no era consciente de todo lo que pasaba alrededor. Vengo de una familia buena y trabajadora que me ha inculcado principios y muy buena educación, y eso me llevó a creer que todos iban con buenas intenciones y eran mis compañeros. Pensaba que se alegraban de mis triunfos, pero no era así. De hecho, tenía un manager que me advertía: “Alejandro, no te vayas a creer que muchos se alegran de que te vaya bien”. Y sí, era así. Pero bueno, con los años te das cuenta de que no se le puede caer bien a todos.

-¿Qué tal el paso a los cuarenta?

-Pues muy bien. Me siento joven y, además, soy una persona muy activa que no paro. Me llevo todo el día viajando, creando, trabajando y enriqueciéndome tanto cultural, como personalmente. No es lo mismo que un tío que está todo el día en el sofá con un mando a distancia. No me da lugar ni de ver la tele, a no ser que me guste alguna serie.

-Tienes un hijo de trece años…

-Mi pilar. Además, intento, ser su amigo y buscar los mejores momentos para él, porque es lo mejor que me ha dado el destino. Ser padre es lo más bonito, pero también es difícil. A veces se acierta y otras, no. Es una experiencia maravillosa.

-¿Cómo te ha tratado el amor?

-Un poco injusto porque me han hecho cosas que no me merecía. Quizás, también habrá que indagar con las otras partes… No obstante, he vivido experiencias muy bonitas que me han congratulado mucho… De hecho, fruto de ello, es mi hijo.

-Y en el presente, ¿te dan amor?

-Sí, y además, el más bonito, puro y sincero: el que se da sin pedir nada a cambio. Uno ya, a los cuarenta y un años, se cansa de tener que estar desconfiando, mirando hacia atrás para ver donde estás, creyendo que están a tu lado buscando algo… Quiero estar tranquilo y, en la actualidad, sí tengo eso.

-¿Has cambiado tu forma de cantarle al amor? Porque partimos de dar “Todo el amor del mundo” y lo mismo ya das menos…

-De hecho, temas anteriores se llamaban “La cara de vergüenza” o “Te lo tienes merecido”. Pero bueno, el amor está ahí y en mi caso, ha aparecido esa persona que te demuestra que no todos son malos, ni infieles, ni tienen por qué engañarte. Todos los días le doy una nueva oportunidad al amor porque creo que se lo merece.

-Álex, hay quien, como Luis Fonsi, comienza en un género y, de pronto, se va a otro lejano, como el reguetón… ¿te ves haciendo algo así?

-No me cierro a nada. Quién sabe si, en el próximo disco, seguimos creciendo y evolucionando y acabamos bebiendo de otras fuentes. Lo bonito de la música es escuchar, no taparse los oídos y admitir que, si alguien tiene millones de reproducciones, será por algo. Tal vez uno está equivocado… Hay que investigar y beber de otras fuentes, sea reguetón, rap o lo que venga. Estoy en época de aprendizajes, dispuesto a lo que venga.

-Otra tendencia son las colaboraciones con otras figuras… ¿Tienes alguna en mete?

-Tengo dos que me harían mucha ilusión y, además, son personas a las que quiero y con las que tengo una bonita amistad. Una de ellas es mi querida Pastora Soler, y otra de ellas es un amante de los carnavales como yo, aparte de un gran artista y persona: Manuel Carrasco. Al fin y al cabo, cuando en la música te rodeas de gente buena, siempre pasa algo bueno.

Ricardo Castillejo

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