Con esta frase ha subido a las redes sociales David Delfín una fotografía en la que aparece al lado de su chico, el fotógrafo Pablo Sáez, tras recibir el alta hospitalaria después de ser operado de tres tumores cerebrales. Con una gasa cubriendo las cicatrices derivadas de la intervención, el diseñador –que pasó por el quirófano el pasado 5 de abril- ha mostrado a sus seguidores sus “heridas de guerra” desde el optimismo y desde un enorme espíritu supervivencia que solo le anima a seguir adelante.