Un curso de fotografía con 19 años le hizo descubrir una vocación que, varias décadas después, sigue siendo su profesión y su gran pasión. A sus 46 años, Jesús Amarillo es uno de los profesionales más reconocidos del sector de la moda y belleza, a pesar de que en su trayectoria ha tocado muchos ámbitos. Sin embargo es en la creación, en el arte, donde este sevillano se siente más realizado y donde ha cosechado sus mayores éxitos, trabajando para grandes marcas y clientes con los que ha dejado un legado en parte recogido en su web, www.jesusamarillocom. Además, 17 años como profesor en una escuela de maquillaje en Madrid también forman parte del currículum de un camino en el que aún le queda mucho por hacer.
-¿En qué momento está la fotografía actualmente?
-Hoy está todo un poco raro. Estamos en un proceso de cambio y con la interrupción de la Inteligencia Artificial ha llegado una nueva herramienta para los que nos dedicamos a esto. Para mí son nuevas opciones para enriquecer, antes que para quitar trabajo.
-¿Es más enemigo de la fotografía el móvil que la IA?
-Es otra forma de hacer fotos. Todo el mundo tiene un móvil y todo el mundo hace fotos, pero eso no significa que todo el mundo sea fotógrafo.

-¿Cómo se reconoce un buen fotógrafo? ¿Qué herramientas tenemos para detectarlo?
-El usuario tiene el ojo más agudizado que antes, cuando había menos acceso a la cultura visual, a las revistas. La gente es más exigente con los resultados porque sabe más. Lo complicado es hacer que se entienda que una buena foto hay que pagarla. Con las redes se pone por igual lo que tiene caché y valor con lo que no lo tiene. Hay mucho batiburrillo de cosas, con y sin calidad. Además a veces no se aprecia todo lo que se debería fotos de mucha calidad.
-Es que un móvil tiene todo tipo de opciones para retocar, modificar…
-Es cierto. La postproducción ayuda a arreglar muchos aspectos que antes pasaban por ser muy precisos. Yo estoy a favor del retoque, pero sin que se note. Quienes hacen fotografía artística cuentan con libertad para imaginar aunque en otros ámbitos, como la moda, se han hecho barbaridades. Se ponían pieles de porcelana que han pasado a resultados con más textura, más naturales. En belleza vendes juventud, frescura, pieles bonitas… El envejecimiento y la imperfección no tienen mucha cabida en la sociedad y es un problema.

-¿Qué famoso te gustaría que posara para ti?
-Es que no soy fanático, aunque hay personas que sí admiro, como Lydia Bosch. Desde pequeño me encanta y me haría ilusión poderla fotografiar…
-¿La fotografía refleja el alma de las personas?
-Sí. A mí el aura me llega y te aseguro que he hecho muchas fotografías a mucha gente -novias, modelos, personas mayores, jóvenes…- y su energía me llega. Si está triste, preocupado… Lo normal es que nos conozcamos en el momento y ahí estamos fríos pero, poco a poco, se va relajando el ambiente. Es bueno para mí y para el trabajo que estamos haciendo y al final eso se nota.
