El mexicano irrumpe en el mercado con “Con ustedes Carlos Rivera en directo”, nuevo trabajo discográfico donde demuestra su consolidación como figura de la música latina
A sus 28 años, el que fuera protagonista de “El rey león” durante varias temporadas en Madrid, parece haber logrado ese triunfo en España que tanto anhelaba. Y es que Carlos Rivera llegó a nuestro país siendo un artista conocido en el suyo, México, con la intención de, poco a poco, ir escalando peldaños hasta hacerse un hueco también entre nosotros. Después de su anterior trabajo, “El hubiera no existe”, nuestro protagonista se atreve con un álbum íntegramente en directo con el que se confirma como la figura en la que ha terminado convirtiéndose.
-Con un trabajo en vivo no se atreve todo el mundo…
-Eso son los cantantes que tienen algo que ocultar. Yo lo que sé hacer es eso. Soy un apasionado del escenario y vengo de la disciplina del teatro donde lo que hay es el directo. Para mí, además, es una oportunidad de presentarme al público español que me acaba de conocer.
-¿Se pone muy nervioso antes de actuar?
-Bueno, la emoción está ahí, claro, y el miedo forma parte de ella pero, al final, pueden más las expectativas y las ganas de salir. Cuando hay demasiado temor puede ser un reflejo de inseguridad.
-¿Alguna manía previa a un “show”?
-Nada especial. Solo dos cosas: manzanas rojas y jamón serrano porque son alimentos buenos para la voz. También me persigno con el micrófono. Es lo único que hago por tener una conexión y una energía espiritual para enfrentarme a lo que más espero, la culminación de promociones, grabaciones… y todo lo demás.
-¿No le parece la suya una forma de vivir demasiado sacrificada?
-Merece la pena. Me gusta lo que hago, los viajes, los aeropuertos… Alguna gente lo odia pero no es mi caso. Este año pasado, por ejemplo, lo he pasado entre el aire y los hoteles (risas). La soledad es cuestión de momentos pero yo no tengo tiempo de sentirla.
-O sea que no se imagina siendo otra cosa que no sea lo que es…
-No existe esa posibilidad y nunca existió. No sé hacer nada más…
-Por lo tanto, ¿todo lo que uno se propone puede lograrlo?
-A mí me parece que sí. Primero basado en cierto talento que después hay que desarrollar para perseguir eso que anhelas. Deseas más seguidores, llenas un teatro y quieres un estadio deportivo… Nunca terminas de llegar. No es como un atleta que llega a una meta y ya está. Disfrutas el camino.
-¿Y una pareja? ¿No entra en sus planes?
-Ésta es una carrera solitaria y debes tener una personalidad así. Siempre he sido bastante autónomo, me llevo bien conmigo, me caigo bien, tengo amigos incondicionales… Y no me falta mi familia. Lo otro llegará pero no tengo ni prisa, ni edad. Es momento de sembrar para cuando toque recoger la cosecha.
-¿En qué se fija de una mujer?
-En la sencillez, sobre todo. En la honestidad, en el apoyo que me dé… Soy muy disperso y necesito que me cuiden incondicionalmente. Hay quien nace para cuidar y otros para ser cuidados y éste es mi caso (risas).
-¿Por qué ese amor por España?
-Desde que llegué me enamoraron sus ciudades, la forma de ser de sus habitantes, sin aparentar, sin tantos complejos como hay en México. Solo “eres” y eso me agrada. Allí se marcan demasiado las clases sociales u otros aspectos absurdos que aquí veo que no importan. Te vuelves menos pretencioso porque lo pretencioso es ridículo.
-¿Le preocupa que su físico eclipse sus dotes artísticas?
-No. No nace de mí. Al no mirarme de esa manera solo me preocupo en hacer bien lo mío. Por eso un disco en directo, porque es la oportunidad de mostrarme sin ningún elemento adicional.
-¿Usa el Photoshop?
-La verdad es que no soy muy “fan” de eso. Prefiero la naturalidad, una buena luz y un buen fotógrafo. Que la gente cuando se encuentre conmigo en el tú a tú descubra a la misma persona que en las fotos.
-Luis Miguel, Ricky Martin, Luis Fonsi… ¿Son sus referentes?
-Para cualquier latino. Los admiro muchísimo pero creo que doy un toque distinto a lo que ellos. Ofrezco mi música, porque soy autor, que está muy en conexión con el folklore. Busco la conexión con la raíz tanto en la melodía como en el lenguaje. Supongo que lo mío es una mezcla de todos. Ricky es un concepto más gigante, Chayanne incide mucho en las coreografías… Lo mío es como tocar lo mejor de cada uno, echarlos a una olla y hacer el mejor pastel posible (risas).