Circula por ahí una reflexión ligera que comenta que “la inteligencia de una persona se mide por las veces que vuelve con su ex”. Una afirmación demasiado tajante quizás que señala cómo, en ocasiones, nos empeñamos en mantener relaciones que no conducen a nada más que al sufrimiento y a la pérdida de tiempo. Bien es cierto que todos merecemos una segunda oportunidad pero no es menos verdadero que también hay que poner “pies en pared” para poder seguir creciendo de forma sana.
Así que, al saberse que Jennifer López ha vuelto con su ex, el bailarín Casper, he pensado: “A ver cuánto duran esta vez”… Porque, aunque la diferencia de edad entre ambos es considerable (18 años mayor la cantante), el problema no radica ahí sino en que, y es mi humilde opinión, ni una, ni otro son las personas adecuadas para el contrario (a no ser que JLo lo que busque es un hijo “con derecho a” al que tener que perdonarle, por ejemplo, todas las infidelidades que su novio ha cometido y éste haya encontrado en ella una “mamá” famosa que le conceda todos los caprichos).
Está claro que hay que aprovechar el momento y que lo que nos echemos “a las espaldas” es lo que nos vamos a llevar. Si estamos preparados para no confundir pasión con amor y no nos implicamos emocionalmente, es una postura ideal. Otra cosa es que pongamos el corazón sobre la mesa y juguemos con una baraja de cartas distintas a las del otro. La partida estará entonces abocada al fracaso.
