Tras llenar en Fibes, la malagueña presentará el próximo 19 de junio, en el Auditorio Rocío Jurado, su último trabajo “Crónica de un baile”
Es de esas artistas que pueden sentirse muy orgullosas de haber recorrido un camino ascendente en lo profesional, dejando atrás títulos como “Trampas” o “Cuestión de piel” que la han convertido en un referente de la música actual de nuestro país no solo entre el público sino también entre sus compañeros. Una mujer capaz de desgranar sentimientos y exponerlos de forma clara y sin rodeos, tanto que son pocos los que no sienten como propia algunas de las letras de sus canciones. Mensajes llenos de emociones y matices pero expresados de forma tan directa como con la que habla en esta entrevista en exclusiva.
-Siempre agota las entradas en nuestra ciudad… ¿Piensa que existe un idilio especial entre el público sevillano y usted?
-En Sevilla me siento como en mi casa. La gente es muy generosa conmigo y me abrió las puertas de par en par desde el principio. A veces me gusta escaparme y venir para disfrutar de sus calles, vivirla como una más. Los compañeros me decían que era un “plaza” difícil y llegué a pensar que estaba pagando la novatada (en el buen sentido), pero es que veo que se repite una y otra vez. Creo que mi carácter conecta con el de aquí, pero también siento más responsabilidad que en otros lugares.
-Se dice que su carrera está siendo fulgurante… ¿La contempla así?
-A mí me parece que ha sido progresiva. Estoy en un momento buenísimo pero me queda mucho por conquistar todavía. He estado una semana en Argentina y quiero seguir abriendo mercados.
-¿Sabe que es un referente para muchos compañeros?
-Siento su respeto y eso me enorgullece mucho. También yo podría hacer una lista de gente a la que admiro, como Alejandro Sanz, Sabina, Serrat, Aute… Y en lo vocal a Pastora Soler, que es una “crack”, o a India Martínez y Luz Casal. Es una pena que Rocío Jurado no esté viva porque me encantaría que me hubiera podido ver cantar ante ocho mil personas en su auditorio.
-¿Sigue siendo el amor lo más importante?
-El ser humano primero ama y después piensa, es decir, primero siente y después intenta gestionar ese sentimiento. Las emociones siguen moviendo el mundo y lo harán siempre. Todo eso que te duele dentro, fue, es y será lo más importante.

-Entonces… ¿No puede haber amor sin dolor?
-Amar duele pero es bonito que duela. Si solo viviéramos la parte sana sería demasiado cómodo. Lo veo así. Soy pasional, muy de instantes, impulsiva… La gente que tengo cerca lo sufre porque lo quiero todo para ayer.
-¿No cree en las relaciones que se forjan poco a poco?
-Es muy bonito el cortejo y la seducción pero insisto en que soy de las que lo quiere todo para ayer. No es que yo sea experta en el amor pero… ¿quién es experto en eso? No existe. Yo tan solo encuentro palabras sencillas para contar historias que conectan con quienes las escuchan.
-¿Por qué las parejas duran cada vez menos?
-La cultura del “aguantar” está desapareciendo. Ahora se reacciona antes, se coge las riendas. Me gusta esa “rebeldía”…
-¿Cómo se puede ser tan famosa y que su vida no transcienda?
-Porque mi vida no tiene interés. Soy conocida de cara a mi profesión, que es cantar, componer, contar cosas que nacen de mí, pero siempre he cuidado que no se toque mi terreno personal. A veces te asaltan pero, como en muchas cosas, he aprendido lo que no quiero. Y eso que me han metido en algunas encrucijadas. Soy excesivamente reservada, incluso con mis amigas que no saben cosas que prefiero quedarme para mí o a las que no doy importancia como para tener que comunicarlas.
-Del mundo de la música… ¿Aún le queda por aprender?
-Ojalá me quede mucho por conocer. Ya he aprendido mucho y no a base de palos, como si han padecido otros artistas, sino creciendo y creciendo poco a poco. Me gusta disfrutar de cada pequeño pasito y necesito que siempre haya cosas que me continúen sorprendiendo. Eso es un estímulo.
-¿Es de las que se queja por cómo está la industria discográfica?
-Es un momento bueno porque el público es mucho más crítico ahora que con la crisis, tiene que elegir mejor donde quiere ir y donde no, qué CD puede comprar y cuál no y ante eso solo sobreviven los mejores. Se está cansado de fraudes, de intérpretes con buenos discos y que después vas a verlo en una actuación en directo y no dan dos notas seguidas o de trabajos con una canción buena y once mediocres… Los que ponen pasión y tienen vocación son los que se están sosteniendo porque son quienes realmente aman la música. Hay que querer mucho esta profesión si deseas vivir de ella siempre.
-¿Cómo es su público?
-Maravilloso. Presumo del respeto, el cariño y la complicidad de quienes me siguen. Creo que muchos tienen que ver con mi propia personalidad: gente leída, que no se conforma, educada pero rebelde…
-¿Ha sufrido alguna vez el tan comentado miedo escénico?
-No. El escenario es mi casa y tomo los conciertos como una reunión con amigos. La cabeza no para de dar vueltas y no digo que alguna vez no pueda jugarme una mala pasada, pero a día de hoy estoy tranquila.