El artista celebra este fin de semana en el teatro Lope de Vega sus quince años en el mundo del espectáculo con una puesta en escena única en la que, durante una hora y media, podremos disfrutar de las imitaciones de 150 personajes.
A sus 36 años es una de las figuras más queridas del “show business” de nuestro país. Con una fama y un prestigio ganados a base de esfuerzo y de talento, Carlos Latre disfruta del éxito de un espectáculo, “15 años no es nada”, donde se renueva gracias a unas imitaciones a través de las que hace un retrato muy musical de rostros populares de ámbitos tan diversos como la interpretación, la política, el deporte o la prensa “del corazón”.
-¿Se parece esta propuesta a la anterior con la que visitó Sevilla?
-No. Es completamente distinta. Aquí no solo hago un repaso a quince años de carrera en televisión sino que incluyo un reflejo de gente “fetiche” para mí de mundos como el de la radio, del que he elegido a Luis del Olmo o Luqui, o el deporte, del que imitaré a Sergio Ramos o a Iniesta, por ejemplo. También incluyo guiños locales del lugar en el que me encuentre y, cómo no, los clásicos de mi época de “Crónicas Marcianas” y otros como Chico Ibáñez Serrador o humoristas que me marcaron como Bigote Arrocet. Todo con muchas canciones, porque es una apuesta muy musical… Es un “tource de forcé” para el que me estoy preparando físicamente.
-Por lo que veo en fechas lo de la crisis no va con usted…
-Claro que sí. Se ha notado porque hay que trabajar cuatro veces más para ganar lo mismo que antes con un bolo pero no me quejo. El público me ha elegido. El montaje anterior tuvo 350 mil espectadores y éste, en un año, va camino de los 100 mil.
-¿Qué siente si mira atrás en su trayectoria?
-Soy muy crítico conmigo mismo aunque reconozco que hay una evolución tremenda. De lo que empezó como un “hobby” he hecho mi profesión. Reconozco que “Crónicas…” fue mi universidad, mi catapulta. Luego tuve éxitos y fracasos y aprendí la realidad de mi oficio y que no podría vivir solo de las voces. Empecé a hacer teatro, Shakespeare en Londres, danza en Estados Unidos… No he parado de crecer. Sería imposible mantenerse quince años en primera línea de otra manera. Mi idea es convertirme en un “showman”, muy al estilo americano, capaz de hacer de todo en televisión, radio o teatro.
-¿Se niega a imitar a alguien?
-No, no tengo ningún problema con nadie. Algunos me caen mejor, otros peor pero es la actualidad la que marca al personaje. Yo no los juzgo.
-¿Y alguno es su “ojito derecho”?
-Me gustan muchos. Boris Izaguirre, Mario Vaquerizo, Shakira, Manolo García, Los Beatles (con los que estoy metiendo gente internacional para poder intentar salir fuera)…
-¿El más difícil?
-Boris, sobre todo. Me costó llegar a hacerlo como pretendía aunque, al tenerlo cerca, el camino se me allanó.
-Es curioso pero Carlos Latre, entre tanto personaje, se difumina, apenas sabemos nada suyo…
-Es cierto y eso ayuda a no quemarte. Quince años después de empezar, poca gente conoce a Latre.
-Pues aproveche… Cuéntenos cosas de su personalidad, sus gustos…
-Ya te he dicho que soy amante de la comida y de los vinos. Es más, voy a catas, a cursos, hablo con los cocineros y me informo… También me gusta mucho el deporte. Hago fútbol, baloncesto… Últimamente he descubierto el “paddle surf”. Soy muy marino, muy mediterráneo. Y muy familiar. Adoro estar con los míos, organizar cenas, celebraciones, cantar, bailar… ¿Qué más? Soy muy testarudo, perseverante, cabezón, autocrítico y exigente con todos y conmigo mismo el primero. Pero, a la vez, me considero muy positivo. Creo mucho en las energías. Hay que regalar energía positiva para recoger eso mismo.
-Muchos humoristas, en su vida privada, son muy serios… ¿Se cumple esto en su caso?
-No, no. Me encanta reírme. La risa es fundamental… Mira Lina Morgan, que murió este verano. ¡Sabía reírse tanto de ella misma!
-Ya que la menciona… ¿De qué forma le gustaría a usted, llegado el momento, ser recordado?
-Yo quisiera que dijeran que tuve la capacidad de hacer felices a los demás. Que pensaran en mí con cariño, alguien muy trabajador, muy “currante”.
-¿Qué tal en su faceta como padre?
-Soy muy amigo de mi hija, muy cachondo con ella. No me gusta hablarles a los niños como niños, sino de tú a tú. Será que también soy muy niño y los entiendo muy bien. Candela lo pasa genial conmigo, viaja conmigo, disfruta del “artisteo”, de las bambalinas…
-¿Tiene madera de imitadora?
-(Risas) No creo. Pero sí reconozco que, aunque solo tiene 9 años, lo de ser artista le llama. Adora bailar, cantar… Ahora empieza con algo de teatro musical y, si llega el momento, le ayudaré en lo que haga falta. Solo le pediría que fuera constante y perseverante.
-Han pasado quince años pero… en quince más… ¿Cómo se ve?
-Tendré cincuenta con lo que, si todo va bien, llevaré tres décadas actuando. Nada, tendré más experiencia y espero desarrollar la capacidad para hacer cosas, para generar trabajo, espectáculos en torno al humor. Evolucionar.