Hay personas que son “paz”, hay otras que son “temor”, las hay que pasan por tu vida como un soplo de aire fresco y también están las que dejan olor a podrido. Gente perezosa, optimista, tranquila, nerviosa… Y luego están quienes son “fuerza”, esos seres humanos que parecen un ciclón, valientes, que no se amedrentan ante nada… Hombres o mujeres como Charo Reina, amiga de muchos años ya y a la que siempre he conocido con un ánimo y una voluntad a prueba de bombas.
Actriz, cantante, presentadora… la sobrina de la mítica Juana Reina ha tocado todos los palos a lo largo de una muy dilatada carrera artística en la que lo mismo ha interpretado a los Álvarez Quintero, que ha protagonizado una zarzuela, que ha dado vida a algún personaje en series como la de “El príncipe”, de Telecinco. Pero, por si tuviera poco que hacer, en los últimos tiempos se ha liado la manta a la cabeza y ha montado un bar tan estupendo como es “Piano Blanco”, local que, en su Sevilla de su alma, gestiona con la arrebatada pasión a la que nos tiene acostumbrados.
Allí de pronto uno puede encontrarse con un espectáculo de Ángel Garó que tomarse, los domingos, una berza con “pringá” que, según me han contado, Charo prepara para “quitar el sentío”. Ella puede con eso, con más… y con todo. Por eso quería darle mi sincera enhorabuena públicamente. Tuve un negocio similar hace catorce años y sé lo duro que es llevarlo adelante. Eso sí, con un temperamento como el de nuestra paisana, el éxito está garantizado…