Feliciano López, tras una profunda crisis que ambos negaban, rompe con Alba Carrillo once meses después de su boda
“No sé si hay terceras personas por su parte. Desearía de verdad que no porque no me lo merezco”. Así se expresa Alba Carrillo en una amplia entrevista exclusiva concedida a la revista “¡Hola!” donde habla de la ruptura que acaba de producirse en su unión con Feliciano López. Éste, que desea hasta divorciarse, pone así el punto final a una relación que se selló hace once meses con la boda de la pareja ante más de 300 invitados. “No puede haber reconciliación porque ha dinamitado con todo”, confiesa la modelo para, de seguido, continuar. “No puedo defenderle pero también digo que de un deportista siempre esperas que no tire así de fácil un partido. Si lo tuviera delante le diría: Pero, ¿por qué?”.
Destrozada y con el semblante serio, Alba aparece en la portada de dicha publicación realizando declaraciones incendiarias. “Durante el Master de Madrid, el pasado mayo, hubo un desencuentro porque operaron a mi madre y no me sentí apoyada por él. Me pidió que me fuera de casa porque había invitados y yo pensé que era para que pudiéramos estar más tranquilos. A la vuelta de Roland Garros me sentó y me dejó. Me ha pedido el divorcio de manera fría y distante. No reconozco a Feliciano, no es la persona que vi el 17 de julio cuando llegué al altar”.
De hecho, el tenista había comentado que veía en su mujer a la madre de sus hijos quien, a raíz de la publicación de unas imágenes de su marido con una apuesta morena, se molestó bastante marcando el punto de inflexión en la relación. “Con las fotos intenté acallar los rumores y salir al paso porque era lo que tocaba pero obviamente no me gustaron y me han hecho daño y mella. Me volvió más desconfiada, sí, porque tampoco se me dio una explicación clara de nada. Me parece inadmisible que determinadas fotografías salgan nueve meses después de contraer matrimonio”.
Desconcertada, Alba Carrillo no tiene claro qué ha pasado y, sobre todo, cómo cambian los sentimientos de la noche a la mañana. “No tengo ni idea de lo que se le puede pasar por la cabeza a alguien para echar un proyecto de vida por la borda”. Es el principio de la crónica de un desenlace que, desde fuera, algunos intuían casi desde el principio.