El director de La Hacienda Los Frailes de San Alberto, donde se han llevado a cabo editoriales de la revista “Sevilla Magazine” con personajes como Edurne, María José Suárez o Hugo Salazar, nos cuenta las tendencias y la evolución en el mundo de los eventos
Próximamente cumplirán una década -totalmente exitosa- dedicados al mundo de los eventos, entre los que destacan las bodas. En sus orígenes, la que es hoy Hacienda Los Frailes de San Alberto fue un convento de la Orden de los Carmelitas, allá por finales del siglo XVI y principios del XVII pero, con la Desamortización de Mendizábal, fue adquirida por una importante familia de la época. Tras su profunda rehabilitación, que se realizó de manera meticulosa adaptándola a las necesidades del sector, clientes e invitados, reluce gracias a los cuidados especiales en jardines, arbolado y acondicionamiento.
-¿De qué forma considera que ha evolucionado el mundo de los eventos?
-Nosotros celebramos muchos tipos distintos. Las puestas de largo son los que más están creciendo, siendo un gran reclamo esta temporada. Las bodas, por su parte, se están contratando con dos años de antelación. He ido comprobando paulatinamente que el cliente exige cada vez mayor calidad, sobre todo en servicios, personalización y garantías. Lo que ofrecemos a la persona contratante -y con lo que obtenemos mayor agrado por parte de las familias- es la posibilidad de que organice su propia fiesta completamente a su gusto, contratando al catering que crea conveniente. Ellos marcan la línea a seguir. Tenemos buena aceptación, no solo por quien celebra sino también por los distintos profesionales del sector gracias a nuestras buenas infraestructuras, que permiten trabajar de una manera muy cómoda al servicio contratado.

María José Suárez para la revista de Mayo de Sevilla Magazine en la Hacienda Los Frailes de San Alberto. Foto: Selu Oviedo
-¿Qué les distingue del resto?
-Mis servicios los doy de la manera en la que a mí me hubiera gustado recibirlos. Yo he sido cliente antes de dueño y eso te hace ver los pormenores y saber cuáles serían tus exigencias. Por tanto, cuando ofreces unas instalaciones como éstas, tiene que percibirse seguridad, interés, que la relación no se reduzca a contratar y punto. La relación cliente-dueño es un elemento importantísimo a la hora de tomar la decisión. Ahora se exige mucho. Tenemos por tanto que dar pero también invertir.
-¿Cómo ha sido la competencia en la zona durante la crisis?
-En la campiña en la que nos encontramos somos varias fincas las que estamos apostando por la calidad. Sin ponernos de acuerdo estamos haciéndonos la competencia buena porque estamos ofreciendo muchas mejoras. Yo he notado que en otras zonas esto no lo tienen. Es cierto que el momento fuerte de la crisis nos afectó pero, si ofreces más servicio, más calidades -y a un precio más cómodo-, seguro que acepta. Esto no significa que hayamos restado calidad. Al contrario. Decidimos multiplicarla como mínimo por dos. Soy de las personas que piensa que el negocio es fructífero con el goteo, no con el ‘chorreón’.
-Varios reportajes de nuestra revista “Sevilla Magazine” han tenido lugar en vuestra hacienda… ¿Os llega gente preguntando al respecto?
-Sí, me preguntan mucho porque en este caso, “Sevilla Magazine” ha apostado por nosotros gracias al marco que nos rodea. Estamos muy agradecidos a Ricardo Castillejo por su confianza. Posteriormente a la salida de la revista física -y a su aparición en las distintas redes sociales-, suele crecer mucho la demanda. Por ejemplo, la última que hicimos recientemente junto a Hugo Salazar ha tenido muchísimas visitas en las distintas plataformas, tanto que nos hemos sorprendido. Los reportajes de Diana Navarro, Edurne o María José Suárez también se realizaron aquí.
-Edurne en la actualidad es noticia debido a las noticias generadas por su pareja, David De Gea… ¿Qué tal la experiencia con ella?
-Me pareció sobre todo una chica muy educada. Nos encantó y el trato fue superespecial. Es más, creo que ha sido el único sitio donde ha firmado en una libreta cuarenta autógrafos seguidos, por culpa de mi hija que lo avisó en la escuela. Según nos transmitió se sintió muy a gusto y le encantaron las instalaciones. Le acondicionamos una zona privada en la que poder relajarse durante los descansos y acabó encantada.

