Fue en 2013 cuando Lucía Etxebarría acudía como concursante al programa “Campamento de Verano” que, al poco de empezar, decidió abandonar en mitad de una crisis de llanto viendo que sus compañeros se enfrentaban a ella. Poco después, en “Sálvame” se vertieron opiniones sobre ella que, tras una denuncia –y una larga batalla judicial- han desembocado en los 50 mil euros que, según la escritora ha anunciado en su Facebook, la cadena tendrá que pagarle tras ganar su querella por “intromisión ilegítima en el honor y la intimidad personal y familiar”. “Me fui porque se me obligó a presenciar, contra mi voluntad, cómo se masturbaba un concursante y se quiso difundir la imagen de que yo estaba loca”, ha declarado Etxebarría quien, tras una profunda depresión, empieza a ver la luz en este túnel.