La tercera entrega de Bridget Jones, en la que la protagonista se debate entre dos amores, ha vuelto a poner en la primera línea de actualidad a la actriz que le da vida, Renée Zellweger quien, en la realidad solo tiene ojos para un hombre. Doyle Bramhall, que es como se llama el afortunado fue compañero suyo de pupitre en la Universidad de Austin en 1990 donde eran buenos amigos que, a pesar de la posterior separación que les impuso el destino, mantuvieron el contacto hasta que el verano de 2012 volvieron a encontrarse. Entonces tuvieron una cita, surgió el amor y Renée, cuyo físico ha sido objeto continuo de análisis, encontró la estabilidad que necesitaba. Una vez más la realidad supera con creces la ficción.
