Las energías son algo parecido a la fe que, aunque uno no la vea, no quiere decir que no exista. Es más, la fe precisamente, como decía San Agustín de Hipona, es “creer en lo que no se ve y, como recompensa, ver lo que uno cree”. Vamos, que al final nos estamos movemos en estas líneas en un terreno un poco resbaladizo pero sobre el que también merece la pena andar puesto que, en situaciones de conflicto, es cuando más se aprende y mejores conclusiones se sacan.
Y ahí están los concursantes de “Gran Hermano VIP”, viviendo fuera de su zona de confort y enfrentándose a una experiencia que esta semana los ha unido frente a un “enemigo” común: Toño Sanchís, al que creo que nadie quiere cerca en la casa de Guadalix. Es más, hasta Alonso Caparrós –que me parece dijo fue compañero de colegio suyo- reconoció que cuando lo miraba a los ojos no solo no lo reconocía sino que hallaba una oscuridad que le resultaba bastante desconcertante.
Una pena pero es imposible que todos estos personajes, que muchos ni se conocían entre sí, hayan coincidido en señalar lo mismo: que no están cómodos con la energía que emana el ex representante de Belén Esteban. Claro que aún quedan muchos días y muchas noches para seguir investigando en este sentido aunque ya sea evidente que este hombre es, como poco, alguien con quien hay que mantener distancias. Juego televisivo dará todo el del mundo pero miedo, también.