“Estoy preocupado”, éstas han sido las palabras que el ex marido de Rocío Carrasco pronunciaba ayer viernes a su llegada a los juzgados de Alcobendas (Madrid). Y es lógico que lo esté, ya que se enfrenta a una demanda de supuestos maltratos interpuesta por su ex mujer por sus declaraciones en televisión. Dos horas después, y más tranquilo, abandonaba el lugar diciendo a la prensa: “Ha ido muy bien, pero no puedo hacer declaraciones”, algo que su abogado sí ha hecho. “Entendemos que se va a archivar. La decisión la tiene que tomar el juzgado”, afirmaba el letrado abriendo la posibilidad de que finalmente el proceso no llegue a juicio.