Los sucesos vividos en Sevilla la pasada Madrugá aún tienen traumatizadas a muchas de las personas que se vieron envueltos en ellos y que hasta resultaron heridos por culpa de unos gamberros que se habían propuesto dar que hablar la noche del jueves. Sin embargo, como en las películas, también hay “buenos” que ayudan y arriman el hombro en situaciones de gravedad y peligro como las relatadas. En este sentido, la familia Alba decidió, cuando se empezó a ver el desarrollo de los acontecimientos, abrir las puertas del Palacio de Dueñas y acoger allí a muchos que, buscando cobijo, se protegieron así de las estampidas callejeras. Todo un gesto que les honra y que no hace sino confirmar el cariño de esta familia con la capital hispalense y, sobre todo, con sus habitantes.

