La tonadillera y el torero cumplirían 34 años de casados mañana desde que decidieran pasar por el altar un 30 de abril de 1983 en la Iglesia del Gran Poder abarrotada de curiosos e invitados, entre los que se encontraban personajes de la talla de la Duquesa de Alba, Rocío Jurado o el recién fallecido Palomo Linares, entre otros. El convite superó los cuatro millones de pesetas de entonces y contó con 90 camareros y 1.200 comensales. Sólo llevaban un año de matrimonio cuando aquella tarde en Pozoblanco convertiría a Isabel en la ya para siempre “viuda de España”, no sin antes dejarle al otro amor de su vida, su “pequeño del alma”, Kiko Rivera.
