La cantante se encontraría, hoy fecha de los once años de su fallecimiento, con una familia dividida y llena de conflictos
1 de junio de 2017. Hace once años que se marchó Rocío Jurado y desde su partida la situación de la familia ha cambiado tanto que, posiblemente, si levantara la cabeza no la reconocería. Su hija, para empezar, no solo se ha casado con Fidel Albiac sino que, sobre todo, hace bastante que no se habla ni con sus hermanastros, ni con sus tíos, ni con el viudo de su madre, José Ortega Cano. Nadie sabe a ciencia cierta los motivos pero la verdad es que Rociíto ha optado por distanciarse de los suyos a más no poder. Vamos, que ni siquiera mantiene el contacto con sus hijos los cuales, como remate, decidieron que estaban mejor con su padre, Antonio David, que con su madre, quien mantiene unos lazos mucho más afectuosos con María Teresa Campos, Terelu y Carmen.
En cuanto a Ortega Cano, enamorado hasta los huesos de la chipionera, en el destino de éste se cruzó otra mujer, Ana María Aldón, que lo ha hecho padre y todo y que, en cierta manera, ha supuesto el remanso de paz para un torero que, por otro lado, no ha ganado para disgustos. Culpable del atropello de un hombre, el diestro estuvo en prisión una temporada para pagar su pena y al salir descubrió que las cosas habían cambiado bastante. Gloria Camila estaba empezando a construir su camino (en la actualidad “sobrevive”) y José Fernando no hacía (ni hace) otra cosa que meterse en problemas con la justicia y con las chicas.
Por si fuera poco, el hermano de “la más grande”, Amador Mohedano, su brazo derecho y la persona en la que confió gran parte de su carrera, terminó el matrimonio que formaba con Rosa Benito quien, de plató en plató, se transformó en una codiciada tertuliana, primero, y en una cantante en gira en los últimos tiempos cuando, junto a su hija, Rocío Mohedano (amadrinada por su tía en la cuestión musical), formó una unión indisoluble con la que ha ido pudiendo salir adelante.
En fin, que el panorama, si Rocío volviera, no podría ser más desolador para ella. Por ir mal, hasta Raquel Mosquera, segunda esposa de su ex, Pedro Carraco, perdió la cabeza víctima de la bipolaridad. Dios los cría…
