La cantante presenta “Los hombres sensibles”, libro-CD donde se deja acompañar de importantes nombres masculinos de la música como Víctor Manuel, Dani Martín o Pedro Guerra
Habla claro. Y por derecho. Sabiendo lo que dice y por qué lo dice y siempre abierta al diálogo y a cambiar de opinión, si encuentra mejores argumentos en su interlocutor. Con Sole Giménez siempre merece la pena un encuentro. Y más si la conversación gira en torno a los hombres y, más concretamente, en torno a “Los hombres sensibles”, título de un álbum lleno de canciones hermosas y de colaboraciones de ésas que marcan un antes y un después.
-Dice Nati Mistral que pasamos por una época del feísmo… ¿Qué lugar tiene una música tan bonita como la tuya aquí?
-Bueno, no estoy de acuerdo del todo con ella. Creo que es un período un poco ecléctico, donde hay cabida para todo. Está la cultura del feísmo pero también hay espacio para la belleza. Y si no lo hay, habrá que buscarlo… (risas). Lo que no podemos es rendirnos.
-Propones con el título de tu álbum algo, la cuestión de los hombres bajo la perspectiva femenina, que siempre es polémico… Aunque no lo parezca, eres muy guerrera, ¿no?
-(Risas) Sí, sí… Me va la marcha… Es importante cuidar los detalles y que estén cargados de significado. Vamos, aquello de que “no dar puntada sin hilo” (risas). En este caso doy voz a los “hombres sensibles” a los que, con el ruido de esta sociedad, no se les permite ser escuchados.
-¿Desde qué sentimiento ves al colectivo masculino? ¿Somos seres inferiores?
-(Risas) ¿Inferiores? (Risas).
-Bueno, más básicos…
-No es igual… (risas). El hombre de a pie parece que ha perdido la capacidad de comunicar lo que siente. Tengo a mi alrededor muchos hombres tiernos, con muchos valores pero con falta de capacidad de compartir ese discurso. Tenéis que hacer un esfuerzo porque durante demasiado tiempo se ha incitado a que permanezcáis callados en este sentido.
-¿Puede ser que el heterosexual, sobre todo, tenga miedo de su lado femenino?
-Es que la sensibilidad suele identificarse con feminidad, aunque sea masculina y femenina. Lo que pasa es que a nosotras nos cuesta menos mostrar nuestra cara más sensible. Un hombre puede ser sensible y no tener connotaciones femeninos. La cuestión es que, al final, se asocia feminidad con debilidad y esto con las mujeres. Ser sensible y mostrarlo es de valientes y no significa que seas “gay”.
-¿A ti como mujer te gusta el “macho alfa” o los sensibles?
-El sensible. Como a todas. El “macho alfa” está bien solo para un rato (risas). A nosotras nos gusta comunicarnos. Que empaticen y empatizar… Ser reconocidas, que nos valoren… Pero igual os pasa a vosotros…
-Muchas mujeres, cuando tienen relaciones fallidas (o enviudan), no quieren volver a enamorarse… ¿Lo entiendes?
-Pues tengo algunas amigas en ese punto… (risas). Lo puedo entender pero, a día de hoy, no lo comparto. Lo mismo en veinte años cambio de opinión. Hay que estar vivos y dejar que la vida nos sorprenda y no cerrarse en prejuicios. ¿Quién sabe si puede esperarte un hombre que te puede hacer feliz y sea todo lo contrario a lo que has tenido?
-¿No está el amor de pareja en crisis?
-No lo sé. La gente se sigue casando… Sí que la pareja tradicional está torpedeada por estas nuevas formas de conocerse y de entablar amistades.
-¿Nunca has ligado por redes?
-No, no… Por mi parte no pero sí que me han pedido hasta matrimonio… (risas). Las redes sociales son como el bar de antes, donde la gente se reunía y se charlaba con unos sí y con otros, no.
-¿La música tiene color político?
-Puede ser reivindicativa. La política no solo es lo que hacen los Gobiernos de cada país. Influye y está activa y depende también de la actitud de los ciudadanos.
-Has declarado haber estado en “listas negras” en Valencia…
-Bueno, fue un titular de una conversación de una hora. Sé de buena tinta que estaba ahí y es una pena que espero que no vuelva ocurrir. Ni conmigo ni con nadie.
-¿Se puede luchar contra eso?
-Sí. Con educación. La única manera es educar en democracia porque, quien hace “listas negras”, no tiene un alma democrática. No eres mi enemigo por pensar distinto a mí. Aquí somos todos o del Barça o del Madrid y no es así. La política no son cuatro señores mandando y llenándose los bolsillos. Es mucho más. Es un compromiso de la sociedad con todos, los que tienen más y menos.
-¿Nunca te han tentado para alguna lista?
-No… Bueno, un poquito, sí, pero me lo voy a guardar (risas). Tengo la suerte de pertenecer al Consejo Valenciano de Cultura, que es un órgano formado por gente de la cultura que nos dedicamos a hacer informes para quienes tengan a bien escucharnos tomen nota de cómo está todo.
-Por cierto, ¿quién es el hombre de tu vida?
-Mi hijo. Hasta que tenga novia, lo será… Y por lo demás, déjame que pasen unos años y te lo diré… Que sea el tiempo el que dé orden a las cosas.


