Los restos del diseñador ya descansan en su tierra natal, Marbella. Tras la despedida de sus compañeros de profesión y amigos en el Museo del Traje de Madrid, ciudad a la que David se trasladó con 18 años -y donde empezó a despuntar en la moda-, el féretro llegó el domingo por la tarde a la localidad malagueña en la que ayer se ofició la misa en la Iglesia de la Encarnación -y posterior incineración-, por expreso deseo de su madre. La familia ha querido dar a Delfín su último adiós en la más estricta intimidad.