Lo que ha hecho este año con la “Starlite” el Ayuntamiento de Marbella es vergonzoso. Esperar hasta el último minuto para subirles las tasas de 7.000 euros –los que venían pagando hasta ahora- a 121.000 –los que les han obligado a abonar-, es una canallada tan fea… Vamos, que demasiado prudente ha sido Sandra García-Sanjuán, artífice del festival, ante tamaña jugarreta.
Lo mismo a los políticos de esta localidad malagueña se les ha olvidado que cuando esta mujer y su equipo cogieron aquello tuvieron que hacer una inversión inmensa para sacar adelante su idea y que, gracias a ello, lo que era un terreno lleno de basura se convirtió en el escenario que hoy día acoge a las “estrellas” más importante del mundo (las cuales, dicho sea de paso, vienen –más allá de porque se les paga el caché-, por esa agenda que “la” García-Sanjuán lleva cuidando y trabajando varias décadas). O lo mismo tampoco recuerdan esos señores que Marbella, antes de nacer “Starlite”, había perdido todo el “glamour” y se encontraba en pleno abucheo nacional por el espectáculo del trío Muñoz-Pantoja-Zaldívar. O lo mismo no entienden que se trata ésta de una iniciativa privada que parte de un capital privado donde a veces se gana pero otras también se pierde.
No me extrañaría que cualquier día Sandra recogiera sus cositas y se marchara, nunca mejor dicho, con la música a otra parte. Razones para hacerlo, le sobran.