Estaba agobiada por la venta de su casa (para pagar sus deudas con el fisco) y finalmente pudo solucionarlo y, encima, gracias a dos amigos: Alaska y Mario Vaquerizo. A ellos les ha vendido Bibiana Fernández su chalet de Boadilla para mudarse a un piso a Chamberí en el que está desde hace varios días. Pensando en pasar en ella los veranos, la pareja garantizará de esta forma la conservación de una vivienda en la que, entre otros recuerdos para Bibi, hay una pared pintada por David Delfín y un árbol en memoria de un amigo fallecido.
