“La Yerbabuena”, propiedad que en su día perteneció a Ortega Cano, es ahora uno de los dolores de cabeza de su nueva dueña debido a la cantidad de denuncias que acumula el terreno, según informó ayer mismo “Vanitatis”. El caso que todo empezó en el año 2008, en el momento en el cual el torero salió del hospital y regresó a casa cuando, para su sorpresa, se encontró con algo inesperado: varios ecologistas y jornaleros habían asaltado su finca reclamando algunas veredas de sus tierras, las cuales ellos afirmaban que fueron usurpadas. Tras varias demandas, en 2013 se modificó el terreno en cuestión, siendo ya la nueva dueña, Rocío Torres, la heredera del laberinto descrito. Tras esto se han sucedido más alegaciones que a día de hoy siguen vigentes y ante las que la justicia determinará quién tiene razón.

