“Al Este del Cante” es la nueva aventura de este cantaor que cuenta con los premios más importantes del flamenco y con otros tan destacados como la Medalla de Andalucía, que le fue concedida el año pasado
El compromiso que Arcángel tiene con su arte y con su público es firme. Por eso, cuando el onubense lanza un trabajo discográfico, uno puede estar seguro de que, la música que en él se encuentre, será resultado de mucho trabajo y de mucha investigación y de que, sobre todo, será un sonido construido sobre los buenos cimientos del talento. “Al Este del Cante” es una buena muestra de ello, mezclando en él a Camarón, Enrique Morente, Lole y Manuel y Federico García Lorca para una grabación en directo junto al coro de Las Nuevas Voces Búlgaras. Todo un reto del que nuestro entrevistado sale mucho más que airoso…
-Hay otro artista llamado Arcángel, en Sudamérica, que es rapero… ¿No te ha dado la tentación de probar otros estilos más allá del tuyo?
-Nunca me lo ha planteado. Es donde me desenvuelvo bien y lo que conozco. Lo que sí, a modo de vía de escape, emprendo proyectos, como este álbum, que me proporcionen otra visión distinta. Con eso me divierto, pero no creo que fuera del flamenco pudiera hacer algo en el mundo artístico.
-¿En lo tuyo pasa como con la ópera, que dicen que no es para las mayorías?
-Ésa es una conversación amplia. Parece ser que todo aquello que comporta un conocimiento previo hacia una materia, y un esfuerzo extra para entender, no tiene el mismo éxito que algo más fácil. Tampoco hemos hecho la comprobación a la inversa, es decir, otorgarle el mismo tiempo (o al menos más de lo que se le da) a algo más complejo para que la gente se familiarice con ello. Hasta donde yo sé, en este país, a nivel televisivo, por ejemplo, programas culturales, del arte en general o deportivos de otra índole, quedan relegados a unos horarios en los que se selecciona al tipo consumidor, quitando a buena parte de la sociedad que ya está durmiendo.
-¿El flamenco tiene ideología?
-No sé. Creo que la música no entiende de eso. Habrá quien defienda una y se sienta más cerca de una corriente artística (o no) y ya está. Querer encarcelar la cultura en una sola opción política es contrario a cómo se desarrolla la cultura misma.
-¿Te atreverías a cantar, como Marta Sánchez, el Himno de España?
-Sí, por qué no. No tengo ningún problema, aunque esos emblemas simbolizan lo que simbolizan. No me siento más español porque cante el himno ni menos porque no lo cante. Me siento español y quiero tener paz y armonía con el resto de mis vecinos españoles y entiendo que, quien no quiera, está en su derecho. Que cada uno sea libre de pensar y hacer lo que desee dentro de las leyes de convivencia, claro.
-De esa libertad nace “Al Este del Cante”, ¿no?
-Exacto. El arte es libre pero la forma de ganarse la vida dentro de él no tanto, ya que estamos sujetos a una serie de cuestiones que el mercado establece. En ese aspecto, el mío es un álbum donde intento dialogar de una forma entendible y amable con el canto búlgaro, equivalente allí a nuestro cante jondo. Entiendo que no es nada convencional y que pueda provocar cierto rechazo, espero que inicial, a cierto sector.
-¿Qué piensas cuando te escuchas?
-Que tengo 2.569 defectos que debería haber corregido y que quedarán para la próxima (risas).
-¿Cuál es el valor que le das a los premios?
-El que creo que tienen. Hasta el instante de recibirlos no reparas en que hay quien valora lo que haces y ha depositado su confianza en ti. Eso me lleva a tener una responsabilidad mayor porque representas algo que ni siquiera habías pensado que fuera así. Es el deber de defender el arte, en la medida de respeto y categoría que merece, e intentar ser embajador sin creerte ningún gurú al que haya que sentir ni pretender sentar ningún dogma.
-Tienes dos hijos, de 14 y 7 años, y en el flamenco se empieza muy prontito…
-Dudo que se dediquen ni al flamenco ni a nada artístico y eso no me importa especialmente. Sí me gustaría que apreciaran el cante, pero no voy a remar lo más mínimo para atraerlos hacia mi mundo porque es una elección bastante personal. Aquí tienes que ser bastante equilibrado para soportar los días de sufrimiento, de dolor, de éxito, la noche, el día, la merienda, la cena… En definitiva, hay que desmitificar la vida de quien se dedica al arte que, bajo mi punto de vista, está sobrevalorada en ciertos sentidos e infravalorada en otros. Por eso, para quienes quiero -como son mis hijos-, no es mi primera opción.
-¿Y si, llegado el caso, te pidieran un consejo?
-Que sean felices con lo que hacen y con lo que consiguen. Y que no establezcan una relación causa-efecto inmediata. De la única forma que uno puede vivir contento y soportarse es siendo feliz.
-Volviendo a Marta Sánchez, ha afirmado que se moriría feliz si su letra quedase como oficial de nuestro himno… ¿Cuál sería tu paz en el descanso final?
-Más que a nivel de obra concreta moriría en paz si se tuviera respeto para el arte. En el momento en que perdiera esa perspectiva, y entendería que todo vale, me moriría pero de verdad.


