Verónica Forqué, acompañada de su hija, María, y de los más allegados, acudió ayer al tanatorio donde se había instalado la capilla ardiente de su madre, Carmen Vázquez-Vigo, a la que estaba muy unida, para despedirla tras su fallecimiento. Una pérdida que ha supuesto sin duda un duro golpe para nuestra protagonista que, sin embargo, ha intentado no perder la sonrisa que le caracteriza y ha agradecido a todos los periodistas por respetar su dolor y el de su familia en un momento tan íntimo.
