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SOCIEDAD,

Cayetano Martínez de Irujo: “Estoy entrando en los mejores años de mi vida”

13 octubre, 2018

El hijo más conocido de la duquesa de Alba concedió el mes pasado a “Sevilla Magazine” una de sus entrevistas más sinceras, coincidiendo con un momento suyo personal de renacimiento sobre el que, hoy y mañana, conoceremos todos los detalles

por Ricardo Castillejo
 

Cayetano Martínez de Irujo ha encontrado la paz. Una serenidad vital que le ha costado alcanzar pero que, después de mucho sufrimiento y crecimiento personal, por fin, a sus 55 años, ha logrado. De regreso a la hípica -deporte en el que está considerado uno de los mejores jinetes-, el duque de Arjona -título que le concedió su madre, Cayetana de Alba, en 2013, por los ejemplares servicios prestados a la Casa- y Conde de Salvatierra, disfruta de un presente lleno de proyectos laborales en el que también le acompaña el amor de su joven pareja, Bárbara Mirjan Aliende, de la que le separan 33 años. Además, el noble cuida de los dos hijos que tuvo con su ex mujer, Genoveva Casanova -los mellizos, Amina y Luis-, con una pasión paterna que hace que se le iluminen los ojos cada vez que habla de ellos. Muchas cuestiones que, en un editorial y entrevista exclusivos para “Sevilla Magazine” -realizado en su finca de Carmona-, hemos tenido la oportunidad de poner sobre la mesa teniendo siempre presente, como telón de fondo, el recuerdo de una progenitora, fallecida el 20 de noviembre de 2014, imposible de olvidar.

-¿Podríamos considerar que una de tus reivindicaciones vitales sería tener una cierta normalidad alrededor de ti?

-Sí, claro. Ser libre en mi país. Nadie tiene derecho a usurpar la vida de nadie como se hace aquí, con todas esas interpretaciones que circulan y que, a mí al menos, me parecen dantescas. La libertad es un don y el principio de nuestros derechos.

-Piensas que, pese a ser tan conocido, ¿eres un gran desconocido?

-Ya he empezado a dejar de serlo. Especialmente de tres o cuatro años para acá. Siempre intenté ser sincero, pero había condicionantes, como un sector de prensa, algunas barreras educacionales o esos límites que ponen algunos y que te llevan a estar enmarcado donde ellos consideran que lo estás. Me ha costado mucho vencer todo eso y para ello he tenido que librarme de complejos y miedos para poder ser de veras yo.

-¿Y cómo has hecho ese trabajo?

-De muchas maneras. Con mi trayectoria, con el aprendizaje tan diverso que he realizado siendo deportista de élite durante más de 20 años o llevando el patrimonio de mi madre, junto con mi hermano mayor. Luego, una vez que ella murió, me quedé bastante desubicado, pues me quitaron de todo automáticamente (algo que, de esa manera, no me esperaba). Tuve que reinventarme y no fue fácil. Solo bajar de la burbuja del deporte de élite a la realidad mundana es ya complicado y yo tuve esa transición, gracias a Dios, porque mientras me dedicaba a llevar toda la Casa (la de mi madre, la de todos mis hermanos y la mía también, claro). Con un patrimonio tan amplio tienes contacto desde con el SAT, el sindicato más sindicato, hasta con el presidente del Gobierno, pasando por compradores, vendedores, trabajadores, alcaldes, diputaciones… Eso, desde 2009 a 2014 fueron cinco años que me dieron una experiencia que compaginé con la de los once años que viví fuera de España, la de mi carrera deportiva, la de haber viajado tanto y haberme partido tanto la cara con un mundo tan opuesto al que había nacido y para el que había sido preparado y hacia el que estaba direccionado… Por esa preparación me pude enfrentar a lo que me encontré en enero de 2015, aunque en 2014 ya sentía que no era feliz y que sufría muchas contradicciones. De hecho, me marché a Estados Unidos a un Centro de Trauma de Infancia que fue determinante para ser quien soy hoy. En este tiempo he evolucionado y he podido afrontar todo lo del 2015 y 2016 y despegar en 2017. Así que a día de hoy soy Cayetano de verdad, cien por cien. Sé lo que no quiero y sé bastante lo que quiero, que es bastante difícil. Si logras eso has dado un paso importante para ser feliz. No paso ni cinco minutos de mi tiempo libre con nadie que no esté a gusto (diferente es el terreno laboral). La verdad que no soy especialmente sociable, pero tampoco antisocial. Soy normal… Lo que sí tengo es el orgullo de un título heredado y otro que me han concedido por merecimiento (el Ducado de Arjona, gracias a la misión que me encargó mi madre -y que es un tipo de concesión que hacía mucho que no pasaba en nuestra aristocracia-), y el haber organizado, junto a mi hermano Carlos, la Casa para el siglo XXI (siendo la donación en vida de 2011 la clave para que haya pasado sin ningún ruido ni ningún problema).

-Sea como sea, desde fuera hay muchos que piensan que para Cayetano Martínez de Irujo todo ha sido muy sencillo…

-Es que te meten ahí, ven el palacio, tu físico… y ya está, aunque sea un pequeño sector. Es triste que no se les dé a las personas la oportunidad de demostrar lo que son y que se les empañe por su parcela privada. Odio hablar de la mía y nunca más lo haré porque entras en la rueda de hacerle ganar dinero a los defraudadores emocionales y sentimentales. Pero lo peor es que un cada vez más pequeño sector de la prensa convierte lo que eran los antiguos patios de vecindad, positivos, buenos y joviales, en algo negativo, agresivo, descalificador, mentiroso… Una especie de maraña de sacar trapos sucios y miserias a través de la que se hunde a quien le toca estar ahí. Parece mentira que el país se trague eso.

-Está claro que entras en un sitio y se produce expectación, pero, ¿qué te gustaría de verdad que se pensara de ti?

-Lo primero para mí es la humanidad. Nunca he vendido nada de lo que hago por ayudar a los demás, pero ahí está. Y luego tengo la suerte y el honor de haber nacido donde he nacido aunque eso, y lo que he heredado, he querido que fuera un valor añadido.

-¿Tienes con el deporte una espinita?

-Sí… Si yo me hubiera quitado mis traumas de infancia -y la monstruosidad emocional de la que me he deshecho en estos últimos cuatro años-, hubiera sido, de haber empezado ahora, un deportista diez veces más exitoso. Escogí el camino opuesto a donde había nacido y ya de por sí fue enormemente difícil porque un deportista de élite no puede tener condicionantes. Aparte, me ha dado mucha pena haber pertenecido a ese grupo de jinetes, muy reducido, con reconocimientos internacionales -en mi caso estaré entre los cinco más destacados de la historia-, y que el reconocimiento me haya costado una década más que al resto. Y por último, en España está el fútbol o puedes ser un Nadal o un Gasol pero, a partir de ahí, vas bajando, bajando y ya no se te conoce.

-Tienes 55 años… ¿Te sientes mayor? ¿Joven? ¿Maduro?

-Me siento muy bien. Psicológicamente mejor que nunca. Estoy donde me gusta, en un Palacio maravilloso en San Sebastián, una finca preciosa en Sevilla, estoy creando un complejo agrícola en una tierra que me encanta y que amaba mi madre, Andalucía, he creado una marca de productos de alimentación, en cuanto a ropa tengo Piel de Toro… Y más proyectos en vías de salir. La mitad del 2014, el 2015 y el 2016 fueron, con mucha diferencia, los peores años de mi vida, pero ahora estoy entrando en los mejores.

 

(continuará mañana domingo)

 

 

Dirección: Ricardo Castillejo
Reportaje gráfico: Juanjo Moreno
Maquillaje y peluquería: Ana Camero
Producción: Iván Alcázar

Ricardo Castillejo

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